El sol acariciaba ya el horizonte, y pintaba de oleo rojizo y dorado las fachadas del puerto; Se escuchaban en el aire el canto de los estorninos y el graznido de las ultimas gaviotas que volvían custodiando a los últimos pesqueros, paz en las calles y tranquilidad en los pasos de Ángel, en su nariz se percibía el olor a sal y en su cara una sonrisa.
Aquella tarde había decidido cambiar el bullicioso centro por la tranquilidad del puerto de Harmond Lowell, y mientras lo hacia, se recreaba en los paisajes que cada ola, armoniosamente definía.
Llevaba la mente en blanco, sin necesidad de pensar en nada mas que en el conjunto de sensaciones que aquel sonido lo producía.
Antes de llegar al camino que llegaba al faro, Ángel decidió sentarse y recrearse un poco mas antes de que llegara el frió y el bar del puerto se llenara de pescadores que le incomodaran el concierto que el mar le ofrecía.
Noto la piedra fría en sus manos y sus piernas, el aire fresco y húmedo sobre su rostro, el cual lo iba perlando lentamente, haciéndolo brillar como nunca antes lo había hecho, cuando de pronto un extraño sonido producido por un frió cristal se colo inesperadamente en medio del concierto. Intento localizarlo, miro desde lo alto entre las sobras del rompeolas,buscando y buscando, hasta que la suerte hizo que un rayo de sol rebotara sobre una pequeña ola y este diese vagamente en la superficie de un pequeña botella verde.
La gente no tiene consciencia- pensó para si mientras decencia hacia la botella- ¿quien puede ser tan cerdo de tirar eso al mar?
Con mucho cuidado y arriesgándose a tropezar o resbalar con el verdín, llego hasta la botella, cuando algo en esta le hizo sorprenderse; Aquella botella parecía muy vieja y su tapón aun estaba sellado con lacre rojo.
Alargo su brazo y cual fue su sorpresa cuando descubrió que en su interior habia un trozo raído de papel, el cual parecía esconderse entre las manchas del cristal.
subió de nuevo por el rompeolas y al llegar a una altura en la que las olas no le mojaban y a falta de algo con lo que abrirla, rompió el cuello de la botella y lo guardo en el bolsillo, tumbo la botella y dejo salir el papel...
En mis sueños aun me acechas, mientras te intento olvidar.
Era y es tu mirada un misterio que no pude resolver, sobre todo ahora que no se si te volvere a ver, no por no tener posibilidad, si no por miedo a querer mas.
Te fuiste como viniste, sin hacer mas ruido que el que tu sonrisa me dejaba, y aun hoy hecho de menos el amor que no llegamos a darnos, los sitios que nunca visitaremos, las promesas que no llegamos ha hacernos.
Ha sido mucho tiempo, una prueba muy muy larga, y en uno de los dos corazones habian ya demasiadas heridas para soportar ese esfuerzo, aun asi, sacaba el hilo de esperanza y la aguja de los sueños y una y otra vez remendaba las heridas, para no dejar que se derramaran las gotas de amor que te quise prometer.
Echare en falta poder molestar el descanso eterno del viejo Dublines, y plantar un sauce en los acantilados blancos de Moher, donde ya hacia muchos años tu onírica presencia y yo nos resguardábamos de la aburrida realidad que el mundo nos vendía.
Un traición se puede perdonar, ¿pero como perdonar lo que nunca se ha traicionado?
Ahora solo me queda el tiempo, el recuerdo y unos pocos cabellos que están atando el regalo de Pandora que en la invernal noche me dejaste buscar. suena irónico y extraño que igual que no logre encontrarla, tampoco supe la manera de encontrar la forma de quererte sin que me pudiera hacer llorar.
No se si algún día nos encontraremos, pienso que entre tu y yo nunca han existido las casualidades, y aun me gusta pensar que en ciertos momentos, vibran en nuestro corazón la voz rasgada del viejo poeta Andalusí que se busco la vida en los sótanos de mi ciudad natal.
Me acechan dudas, aunque yo acostumbro a llamarlas terrores, que de aquel cuya filosofía y fría lógica me intruian el día a día, sea ahora quien posea aquello por lo que yo he guerreado con versos y prosaicos poemas. quizás, de ser así, seria mejor para ti, pero no me quiero hacer a la idea de que sus palabras pudieran ser y serán mas fuertes que las mías, y asi, hallan sabido conmover el alma de mi diosa.
Ha pasado ya mucho tiempo, y aun hoy, que ya no llueve cada noche al marcar las 11, que solo desfogo mi rencor en las palabras que plasmo con el amor que en ello infundo, en las noches en vela, en la musa ausente... aun después de todo, puedo seguir afirmando que a pesar de haber obtenido, a mi parecer, tan poco de ti, eres la única persona que ha sabido conmover mi alma.
Reconozco que tu mejor virtud, era la usar tus besos como en los cuentos de sherezade y haberme hecho esperar el tiempo necesario, para volver a saborearlos mientras me hacias sentir como un pobre novato.
La única ventaja que veo a esta estúpida carta, es que posiblemente nunca la llegaras a leerla, y por lo tanto no podrás corregirmela como hacías.
Te echare de menos, hasta que encuentre otro alma como la tuya, o se cumpla la idea de que somos uno para el otro por siempre.
Ahora arrio velas rojas, y me alejo de Melodia, quien sabe si en un futuro tormentoso mi bandera volvera a dejarse ver.
te ama.
El Capitan Vorkaerthos. Alta mar, a nueve de febrero de 1728
cambiaría "sonido vidrioso" por sonido producido por un frío cristal.
ResponderEliminarLa ventaja de esta estúpida carta, se ha convertido en desventaja
suena mejor, jajaja gracias
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