Habían pasado 7 semanas desde que le dieron el alta,
afortunadamente recupero la visión y a pesar de que la luz le molesto cuando le
retiraron el vendaje por primera vez… ver la cara de Anna y Cole sonrientes le
reconforto muchísimo; Por desgracia, la editorial había perdido la paciencia y
decidieron dejar de contar con Ángel para publicarle, pues según ellos, no
estaba cumpliendo con los plazos de entrega, y a pesar que Cole intento
explicar la situación por la que pasaba Ángel para conseguirle algo más de
tiempo, la respuesta fue franca y clara: "esto es un negocio, entendemos
que la situación del Sr Ángel sea un caso particular, pero su particularidad
nos puede costar dinero". Si al menos la conversación se hubiera quedado ahí,
quizás Ángel más adelante podría haber suplicado, pero Cole y su maravillosa
capacidad diplomática, lo remataron todo con un: "Ustedes lo que son unos
hijos de puta, yo que ustedes iría mirando a las espaldas pos si acaso son
ustedes los que reciben un tiro". Aquello sentención la carrera de Ángel
con aquella Editorial, además ya no sentía las mismas ganas de seguir
escribiendo.
A pesar de lo mal que le estaban yendo las
cosas, Ángel se sentía afortunado de seguir vivo, solo lamentaba no poder haber
llamado a Gianna, la prima de Sienna y única pariente viva de esta para darle el
pésame, de hecho aquella situación le hacía sentirse culpable a pesar de no
recordar nada de aquella noche. Era por todo esto por lo que desde entonces en
su cabeza, Ángel no paraba de darle vueltas a lo mismo una y otra vez...
"¿cómo y porque había ocurrido todo aquello?"
Como muchas veces le gustaba hacer, se
recreaba en su melancolía patológica mientras disfrutaba de la soledad del
puerto a las tantas de la noche. Caminaba muy despacio intentando dejar la
mente en blanco y sus pasos parecían enmudecer ante el incesante roncar de las
olas contra el puerto.
Cuando sus paso se detuvieron, había
llegado casi al final del espigón y aunque le gustaba ir allí para relajarse
con el oleaje y dejar de pensar, aquella noche una sensación de frio inquieto
no le dejaba de acechar desde todos lados.
Se sentó en el banco y encendió un
cigarrillo. ¿Que podía hacer con su vida?, ¿porque siempre le ocurrían las
peores desgracias?, ¿porque parecía que por más que se empeñara en ser feliz,
nunca lo conseguía? Todas estas y muchas más preguntas resonaban en su cabeza. Quizás
eran preguntas demasiado existenciales, pero no podía evitar sentirse vacío
mientras dejaba escapar el humo entre sus labios.
De pronto el viento cambio, el oleaje se
hizo más suave, y el viento arrastro unos pasos de mujer desde la bruma que
se empezaba a formar al inicio del espigón. Aquellos pasos a esas horas y
en aquel sitio, preocuparon a Ángel pues no esperaba a nadie y desde que le
dispararon, desconfiaba mucho de cualquier desconocido; además, la sensación de
inquietud que tenía en su cuerpo no hacía las cosas más fáciles. Miro de reojo
una y otra vez a ver si la silueta que se acercaba se iba definiendo. Le sorprendía
la serenidad de aquellos pasos, que a pesar de ser elegantes, eran gráciles,
por lo que supuso que la dueña de aquellos andares debía de ser una chica
joven, de unos 26 o 30 años.
Aunque suene machista, el descubrir la
silueta de una mujer lo tranquilizo, pero aun así no podía evitar seguir
mirando a la mujer que se acercaba. Podría medir 1,60 y pico, parecía morena y
llevaba el pelo suelto y rizado, en su cara se describía una sonrisa misteriosa
y vestía con vaqueros y chaqueta de cuero marrón. Cuando Ángel le dio otra
calada al cigarro y este se ilumino, los paso de la chica se detuvieron por un
instante y se volvieron más lentos pero igual de decididos.
Ángel se mantuvo expectante a ver qué haría
aquella mujer al comprobar que había alguien allí. Tras unos pasos más, la
chica se acerco lo suficiente a angel como para poder verla con mas detalle:
tenia unos preciosos ojos avellana, una nariz fina y respingona y colorada
del frio del lugar, sus labios eran carnosos y de un color rosáceo oscuro con
un piercing de aro en el centro del labio de abajo, su cara era más bien fina y
las cejas bastante bien perfiladas, le llamo la atención el pequeño lunar que tenía
bajo la comisura derecha del labio. Tenía las manos finas y no llevaba anillos
o pulseras, solo un reloj Casio de plástico negro.
Se quitó los cascos que se ocultaban bajo
su pelo; Ángel pudo escuchar un poco de rock antes de oír cómo se dirigía a el:
-¿Le importa que me siente?- dijo aquella
desconocida con una voz muy suave y un extraño acento.
Ángel sintió como el corazón le latía con
fuerza y su respiración se iba acelerando. En su fuero interno se desato una
pelea, por un lado se intentaba convencer de que era una chica que solo quería
sentarse en el último banco del espigón, y por otra parte... ¿una chica tan
tarde en el espigón a solas para sentarse con un desconocido? así que con la
mezcla de terror y fascinación indico con la mano que tomara asiento,
intentando no mostrar lo que por dentro sentía.
- Me llamo Pia - dijo ella mientras sacaba
un cigarro.
Ángel intento ser cortes y ofrecerle
fuego...
- Tengo - dijo ella mostrando el mechero Zippo
plateado- Gracias
- Mi nombre es An...
- Su nombre ya lo sé- corto Pia soltando
el humo del pitillo.
A Ángel le empezó a asustar aquello y al
tensarse amago querer salir corriendo:
- ¡Tranquilo...! ¿No creera que he venido
hasta aquí para hacerle daño...?- dijo ella con celo
- Pues mira... a ver cómo se lo digo...
eres una desconocida que sabe mi nombre y me sigue hasta aquí por la noche... y
teniendo en cuenta de que tengo una cicatriz en mi pecho en la que dice
"no te fíes de nadie" pues sinceramente... no sé qué pensar... –
sentencio irónico
Pia soltó una carcajada, saco su paquete
de tabaco y le ofreció a Ángel diciendo:
-Tranquilícese... No tengo intención
ninguna de hacerle daño, se lo prometo. Además no voy armada salvo con este
cuerpazo- Pia le soltó un guiño a Ángel esperando que aquella broma destensara
la situación
-¿Y cómo se yo que eso es verdad...?- dijo
Ángel frunciendo el ceño
- ¡Vamos! ¿No querrá que me quite aquí la
ropa para demostrarle que voy desarmada...- respondió cortante
-Bueno al menos así sabré si es verdad lo
del cuerpazo
Ambos se sonrieron y aunque la situación
era muy extraña, en el fondo Ángel sentía que podía confiar en aquella mujer.
-Ángel, realmente estoy aquí para
ayudarle. Se lo que ocurrió en el callejón... bueno, sabemos lo que paso.
- Pero… ¿Quién eres?
- Darle más datos acerca de mí, solo nos arriesgaría
aún más.
Su tono ya había cambiado, su rostro
plasmaba seriedad y su mirada se había tornado fría:
- He de suponer entonces que no se llamas Pia-
pregunto Ángel irónico
- Por supuesto que no.
- Entonces… ¿Qué quiere de mí?- pregunto Ángel
molesto
- Ángel, se está investigando el caso del
intento de homicidio del que usted es víctima, la cuestión es que yo era la
encargada del caso y me han retirado y lo que es aún más raro, no he podido
tener acceso al informe de autopsias de Sienna Papaccio.
-¿Cómo?- pregunto Ángel abrumado con
tantos datos
-Ángel, que creo que Sienna está viva.
-Pero no puede ser, Cole y Anna me dijeron
que está muerta... y en el hospital también me dijeron...
-Pero... ¿Alguien ha visto el cuerpo?
Aquella reflexión dejo helado a Ángel...
el despertó unos días después de que a Sienna la hubieran enterrado, pero
claro, supuestamente la enterraron en Palermo, donde se había enterrado toda su
familia así que nadie pudo saber si realmente había un cadáver o no, al menos
nadie de Old Hampton, pues Gianna volvió a Italia tras lo de su prima y no le cogía
el teléfono...
Las dudas empezaron a sacudir la cabeza de Ángel hasta el punto en
el que casi pierde el conocimiento:
-¿Ángel...? ¿ANGEL...? tranquilícese...-
dijo mientras agarraba a Ángel que se iba desvaneciendo en el banco.
-¿Qué me tranquilice? llevo con depresión
desde que me entere que había muerto... me importaba más que hubiera muerto que
el hecho de que yo casi también hubiera muerto... ¿Se da cuenta de lo que me
acaba de decir?... Es usted consciente de que han ocultado la verdad demasiado
tiempo...
-Ángel... aún no sabemos la verdad... de
hecho ahora estoy siguiendo las pistas fuera del caso... Si los de asuntos
internos se enteran de que estoy continuando una investigación de carácter
restringido... sería el fin de mi carrera, ¿Comprende?
-Y entonces que quiere de mi...
acojonarme... hacerme la cabeza un puto lio... ¿Que?
- Ángel solo vengo a advertirle...
La cara de Ángel paso del enfado a la preocupación:
-¿Advertirme a mí? ¿de que...?
- Su amiga, Anna, corre peligro si sigue
investigando por su cuenta
- ¿Como...? – Esa noticia le cayó por sorpresa.
- Ella está haciendo preguntas a gente sobre
un tema que no debería tratar... y en un caso con tantos misterios por
resolver, eso suele acabar de una manera. Creo que ya ha sufrido bastante con
una supuesta perdida, como para que tenga que cargar con otra... ¿Entiende? apártala
de todo esto porque no podre protegerla también a ella
Pia se levantó y miro fijamente a Ángel:
- Esto no es ninguna amenazada, recuerde
que yo estoy de su parte en todo esto y descubriré que ocurre, pero mantenganse al margen de todo.
Automáticamente Pia se dio la vuelta y volvió
sobre sus pasos.
Pasado un rato en reflexión, el móvil de Ángel
sonó:
- ¿Ángel?
- Sí, dime Anna.
- ¿Vas a venir a por mí? Más que nada para
esperar a Cole o no...
- Si, espérame dentro, tenemos que hablar.