Habían pasado ya 3 años desde que
Sally y Steve lo dejaron, pero aun habiendo acudido a los mejores psicólogos de
la ciudad, su sensación de abandono y su continua melancolía no habían disminuido
lo mas mínimo, quizás ese fuera el motivo por el que sus numerosas exnovias sentían
más lástima que amor por él, y a pesar de que el las adoraba con pasión, no podía
quitarse a Sally de la cabeza, lo más curioso de esta historia es que, lo que
dejaron, fue una amistad de años, ya que Sally nunca sintió nada más por Steve que
la insaciable necesidad de intentar cambiarlo por su “bien”. Hacia 3 semanas
desde que lo dejo con marta, su última novia, esta tuvo que volver a su Barcelona
natal, y a pesar de que esta parecía ser la primera que realmente se preocupaba
por Steve, él ni siquiera sollozo lo mas mínimo cuando se enteró de que se
marchaba.
Desde aquel día Steve parecía una
sombra, solo salía de noche, con una sudadera gris de los Nicks y unos vaqueros
desgastados, no llevaba calzado pero eso no le detenía para recorrer las 10
manzanas que separaban su cavernoso apartamento, del piso en el que Sally vivía.
Una noche típica, en las que Steve
acababa su rutina nocturna fumándose un cigarro apoyado en la más sombría zona
de la fachada del edificio en el que Sally vivía, Steve comprobó una imagen que
se le clavo en el pecho como clavos de hielo, Sally ya no vivía sola.
Conoció a Sam en un seminario de
marketing de la empresa en la que ambos trabajaban. Desde aquel momento
empezaron a conocerse en los largos paseos por times square y los numerosos cafés
en el John’s córner, hasta que un día decidieron dar el paso y probar a vivir
juntos. Steve se sintió raro al ver como ambos salían de su casa con linda, la bicho
maltes que Steve le regalo unos años antes. No podía comprender cuando empezó Sally
a vivir con aquella persona, pero ya era tarde para intentar hablar con ellos y
lo único que conseguiría seria empeorar las cosas.
Pasaron varias semanas y por
desgracias de la vida el edificio en el que Steve vivía salió ardiendo, y
desorientado acudió a la única persona a la que sabía que a pesar de todo le ayudaría.
Visito a Sally, y al llamar a la puerta Sam
le abrió, un sudor frio le recorrió la espalda, Sam se apartó y Steve entro, cerró
la puerta y se sentó en el sofá:
-
¿Quién ha llamado Sam?- dijo desde la ducha
-
Nadie cariño, será algún bromista
La cara de Steve hizo una mueca
de desconcierto, “¿nadie?” ¿En serio era necesario ningunearlo de esa manera?
Sam cogió el periódico y leyó en
voz alta: “incendio acaba con la vida de 4 vecinos del edificio Salmantine”
A Steve le sentó aun peor que
leyera aquella noticia delante del como si no pasara nada, pero Steve no quiso
rebajarse y contestarle.
-
Sabes cielo, me alegro que te alejaras de aquel tío
raro, sinceramente no me sentía muy tranquilo con el merodeando por aquí, parecía
un desquiciado.
La rabia se apodero de Steve, no comprendía
el motivo por el que Sam le estaba humillando de esa manera, e incluso que
actuara como si no existiera, se dio cuenta que las fotos que tenía Sally en
las que salían Steve y ella juntos, habían desaparecido salvo la de central
park, así que furioso con los ojos inyectados en sangre fue a la cocina, agarro
un cuchillo y se abalanzo sobre Sam, asestándole 3 puñaladas.
Alarmada por los ruidos Sally salió
del cuarto de baño cubierta con una toalla húmeda y vio como Steve acariciaba
la foto de central park y mientras Sam tosía sangre con los ojos perdidos el
cuerpo temblando.
Sally chillo de terror y Steve,
asustado, huyo por la escalera de incendios.
4 horas después la policía le
tomaba declaración. El mismo agente que investigaba el incendio del Salmantine
no podía creer lo que Sally le contaba:
-
Señorita Logan, ¿está usted segura de que el
hombre de esta foto es el que ha asesinado a su novio?- dijo mientras sujetaba
la foto de central park, marcada con la sangre de los dedos de Steve.
-
Si estoy segura, era el, no me lo puedo creer-
seco sus lágrimas- de hecho ni siquiera sabía que estuviera en casa, hacia muchísimo
tiempo que no sabía de él.
-
Y no me extraña señora, este hombre no debería de
haber podido estar esta noche aquí, murió en el incendio del Salmantine, ayer
por la tarde.
La policía se marchó de la casa,
la psicóloga le dijo que no debería de pasar la noche sola en esa casa, así que
volvió de nuevo con sus padres en new jersey , nunca jamás volvió a aquella
casa, ni a ser la misma. Dicen que fue ingresada en el centro psiquiátrico de
Saint Michael en Cleveland, pero claro eso es lo que dicen, también dicen que
todas las noche se escuchan llantos fúnebres en aquel piso de new york mientras
una sombra se fuma un cigarro en la más sombría zona de la fachada del edificio
en el que Sally vivía, pero claro, eso también es lo que dicen…
No hay comentarios:
Publicar un comentario