jueves, 4 de abril de 2013

un cigarrillo a la sombra de un recuerdo


Habían pasado ya 3 años desde que Sally y Steve lo dejaron, pero aun habiendo acudido a los mejores psicólogos de la ciudad, su sensación de abandono y su continua melancolía no habían disminuido lo mas mínimo, quizás ese fuera el motivo por el que sus numerosas exnovias sentían más lástima que amor por él, y a pesar de que el las adoraba con pasión, no podía quitarse a Sally de la cabeza, lo más curioso de esta historia es que, lo que dejaron, fue una amistad de años, ya que Sally nunca sintió nada más por Steve que la insaciable necesidad de intentar cambiarlo por su “bien”. Hacia 3 semanas desde que lo dejo con marta, su última novia, esta tuvo que volver a su Barcelona natal, y a pesar de que esta parecía ser la primera que realmente se preocupaba por Steve, él ni siquiera sollozo lo mas mínimo cuando se enteró de que se marchaba.
Desde aquel día Steve parecía una sombra, solo salía de noche, con una sudadera gris de los Nicks y unos vaqueros desgastados, no llevaba calzado pero eso no le detenía para recorrer las 10 manzanas que separaban su cavernoso apartamento, del piso en el que Sally vivía.
Una noche típica, en las que Steve acababa su rutina nocturna fumándose un cigarro apoyado en la más sombría zona de la fachada del edificio en el que Sally vivía, Steve comprobó una imagen que se le clavo en el pecho como clavos de hielo, Sally ya no vivía sola.
Conoció a Sam en un seminario de marketing de la empresa en la que ambos trabajaban. Desde aquel momento empezaron a conocerse en los largos paseos por times square y los numerosos cafés en el John’s córner, hasta que un día decidieron dar el paso y probar a vivir juntos. Steve se sintió raro al ver como ambos salían de su casa con linda, la bicho maltes que Steve le regalo unos años antes. No podía comprender cuando empezó Sally a vivir con aquella persona, pero ya era tarde para intentar hablar con ellos y lo único que conseguiría seria empeorar las cosas.
Pasaron varias semanas y por desgracias de la vida el edificio en el que Steve vivía salió ardiendo, y desorientado acudió a la única persona a la que sabía que a pesar de todo le ayudaría.  Visito a Sally, y al llamar a la puerta Sam le abrió, un sudor frio le recorrió la espalda, Sam se apartó y Steve entro, cerró la puerta y se sentó en el sofá:
-          ¿Quién ha llamado Sam?- dijo desde la ducha
-          Nadie cariño, será algún bromista
La cara de Steve hizo una mueca de desconcierto, “¿nadie?” ¿En serio era necesario ningunearlo de esa manera?
Sam cogió el periódico y leyó en voz alta: “incendio acaba con la vida de 4 vecinos del edificio Salmantine”
A Steve le sentó aun peor que leyera aquella noticia delante del como si no pasara nada, pero Steve no quiso rebajarse y contestarle.
-          Sabes cielo, me alegro que te alejaras de aquel tío raro, sinceramente no me sentía muy tranquilo con el merodeando por aquí, parecía un desquiciado.
La rabia se apodero de Steve, no comprendía el motivo por el que Sam le estaba humillando de esa manera, e incluso que actuara como si no existiera, se dio cuenta que las fotos que tenía Sally en las que salían Steve y ella juntos, habían desaparecido salvo la de central park, así que furioso con los ojos inyectados en sangre fue a la cocina, agarro un cuchillo y se abalanzo sobre Sam, asestándole 3 puñaladas.
Alarmada por los ruidos Sally salió del cuarto de baño cubierta con una toalla húmeda y vio como Steve acariciaba la foto de central park y mientras Sam tosía sangre con los ojos perdidos el cuerpo temblando.
Sally chillo de terror y Steve, asustado, huyo por la escalera de incendios.
4 horas después la policía le tomaba declaración. El mismo agente que investigaba el incendio del Salmantine no podía creer lo que Sally le contaba:
-          Señorita Logan, ¿está usted segura de que el hombre de esta foto es el que ha asesinado a su novio?- dijo mientras sujetaba la foto de central park, marcada con la sangre de los dedos de Steve.
-          Si estoy segura, era el, no me lo puedo creer- seco sus lágrimas- de hecho ni siquiera sabía que estuviera en casa, hacia muchísimo tiempo que no sabía de él.
-          Y no me extraña señora, este hombre no debería de haber podido estar esta noche aquí, murió en el incendio del Salmantine, ayer por la tarde.
La policía se marchó de la casa, la psicóloga le dijo que no debería de pasar la noche sola en esa casa, así que volvió de nuevo con sus padres en new jersey , nunca jamás volvió a aquella casa, ni a ser la misma. Dicen que fue ingresada en el centro psiquiátrico de Saint Michael en Cleveland, pero claro eso es lo que dicen, también dicen que todas las noche se escuchan llantos fúnebres en aquel piso de new york mientras una sombra se fuma un cigarro en la más sombría zona de la fachada del edificio en el que Sally vivía, pero claro, eso también es lo que dicen…

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