El día se iniciaba cuando Anna aun no había dormido lo más minino.
Se pasó toda la noche recostada en la cama rozando las cuerdas de su bajo, con
la mirada perdida y con la sensación de querer respuestas y no saber dónde
encontrarlas.
Los primeros rayos de sol se colaban por
los agujeros de la persiana y pintaban haces en el humo de la habitación. La
mezcla de tabaco, incienso y libro viejo se apreciaba empalagosa y densa, pero
a Anna no le molestaba, de hecho le traía recuerdos de su infancia casi
olvidada.
Dejo el bajo a los pies de su cama y miro
el móvil: "las 8:30... Cole no se habrá despertado aun, buen momento para
escabullirme de currar"
Cogió algo de ropa, pensado en vestirse en el ascensor a toda
prisa y salió a hurtadillas intentando que el viejo suelo de madera no
rechinara, y cuando estuvo en frente de la puerta... El ruido de llaves tras el
cual, la puerta se abrió y apareció Ángel agarrando a un bulto que parecia Cole
ebrio:
- Ayúdame Anna- dijo Ángel acalorado-
llevo toda la mañana intentando llevármelo, pero no había manera.
- ¿Y la sangre de su camisa?- pregunto
Anna preocupada
- según me ha contado, anoche estaba tan
ciego que se puso a buscar bronca y cuando casi la encuentra tropezó y callo
contra una farola...
- Aniiitaaaa... qué guapa eshtas por lash
mañanaaaas,- dijo Cole con los ojos inyectados en sangre.
El aliento de Cole puso los pelos de punta
a la pobre Anna que no pudo evitar sentir nauseas.
-Llévalo a su habitación Ángel, voy a
preparar café...
-¿Le ducho? - pregunto Ángel desorientado
-¿Tu veras? si te hace ilusión tocarle
borracho y desnudo...- dijo Anna mientras ponía la cafetera en el fuego.
-Bien visto, mejor que no, a ver si se va
a poner... "cariñoso"- remato ángel con una sonrisa burlona en su
cara
Ángel camino torpemente tropezando con
libros y vinilos que había a modo de columna en el suelo hasta que por fin lo
dejo caer en su cama, le quito sus zapatillas y cerro la persiana de la
habitación.
En la cocina sonaba el silbido de la
cafetera, y el olor a tostado inundaba la estancia.
- ¿Qué te pasa Anna?- pregunto ángel al
ver su cara arrugada.
- ¿Qué, que me pasa? ¿Te parece normal como
venís? ¿Y a qué horas?, joder a veces me siento la madre de este pánfilo...
Ángel no pudo evitar soltar una risa, en
el fondo quedaba raro que una chica cuya mayor característica era su inmadurez,
hablara con tanta sensatez.
- Bueno, en cuanto a todo lo que has
dicho, podría decirte...
- Nada Ángel, todo escusas. Tío parece que
no le des importancia a nada, os pasáis las noches de cachondeo y volvéis a
casa como si no pasara nada.
En los ojos de Anna se podía percibir un
sentimiento de miedo y preocupación, pero Ángel no era capaz de intuir el
motivo.
- Anna, yo anoche no salí, me lo encontré
esta mañana frente a la librería de Wilburg discutiendo sobre la importancia
del formato de bolsillo en el futuro literario, y encima lo discutía con su
propio reflejo...
Anna sonrió imaginando lo ridículo de la
escena.
-Entonces tu... ¿Qué hacías tan temprano
por la calle?
-Iba a la editorial, a ver si suplicándoles
un poco, conseguía de nuevo que aceptaran mi compromiso con ellos.
-¿Vuelves a escribir entonces?
-Si.
-¿Y sobre qué?- pregunto Anna ilusionada.
Ángel se ruborizo, en el fondo no quería
decirla que era sobre ella, o más bien sobre como ella le hacía sentir, así que
trago saliva y le soltó la primera mentira que se le ocurrió.
-Voy a retomar la antigua novela que tenía
a medias.
Anna en el fondo se sintió decepcionada de
no haber obtenido más información, pero tampoco había descansado lo suficiente
como para iniciar un interrogatorio.
-¿oye y a ti últimamente que te pasa?-
dijo Ángel cogiendo un cigarrillo del su paquete.
Anna se escondió detrás de la taza de café
humeante, sabía que algo en su cara había delatado el asunto que tan
repetitivamente la atormentaba.
- A que te refieres- dijo Anna haciéndose
la sorprendida
- Pues no se... quizás a tus ojeras, a tus
pelos, a tus pintas.
En ese momento se dio cuenta que presto
tanta atención a no hacer ruido y salir de casa antes de que Cole despertara,
que no se había duchado, ni peinado y lo que era aún más vergonzoso para ella,
solo llevaba una camiseta larga de Rise Against y unas braguitas. De pronto se
ruborizo al darse cuenta de que estaba semi desnuda delante de Ángel, pero tenía
que aparentar normalidad:
- ¿qué pasa? estoy en mi casa y voy cómoda....
dijo Anna apartando la mirada de Ángel disimuladamente
- No me refería a eso- cortó Ángel- por mí
como si vas desnuda...
Aquel comentario sí que la sorprendió
-A lo que realmente me refiero es a que
tienes cara de no haber dormido en varios días.
Anna no pudo evitar sonreír al ver la cara
de preocupación de Ángel, pues en el fondo le parecía bastante tierno que se
siguiera preocupando por ella.
- Si, bueno... ya sabes, demasiadas cosas
en la cabeza, supongo...
- Pues nada debería ser tan importante
como para que juegues con tu salud- sentencio Ángel dándole otra calada al
cigarro.
Anna se había propuesto averiguar la
verdad detrás del intento de asesinato de Ángel, pero no sabía cómo se lo tomaría.
La verdad es que lo que más le atormentaba de aquel caso es la normalidad con
la que Ángel se lo había tomado todo, y el hecho de que no mostrara el mas mínimo
ápice de preocupación o disgusto por lo de Sienna, le intrigaba aún más, pero
aun así, ella no podía quedarse con la duda: ¿quién y por qué, habían intentado
matar a Ángel y a Sienna?
Quizás no fuera de su incumbencia, pero
ella tenía muy claro que no pararía hasta descubrir que fue lo que realmente
paso, y de lo que estaba aún más convencida era de a quien tenía que empezar a
preguntar, aunque dudaba que fuera capaz de "responderla" nada.