miércoles, 21 de mayo de 2014

la corazonada de Anna

El día se iniciaba cuando Anna aun no había dormido lo más minino. Se pasó toda la noche recostada en la cama rozando las cuerdas de su bajo, con la mirada perdida y con la sensación de querer respuestas y no saber dónde encontrarlas.

Los primeros rayos de sol se colaban por los agujeros de la persiana y pintaban haces en el humo de la habitación. La mezcla de tabaco, incienso y libro viejo se apreciaba empalagosa y densa, pero a Anna no le molestaba, de hecho le traía recuerdos de su infancia casi olvidada.

Dejo el bajo a los pies de su cama y miro el móvil: "las 8:30... Cole no se habrá despertado aun, buen momento para escabullirme de currar"

Cogió algo de ropa, pensado en vestirse en el ascensor a toda prisa y salió a hurtadillas intentando que el viejo suelo de madera no rechinara, y cuando estuvo en frente de la puerta... El ruido de llaves tras el cual, la puerta se abrió y apareció Ángel agarrando a un bulto que parecia Cole ebrio:

- Ayúdame Anna- dijo Ángel acalorado- llevo toda la mañana intentando llevármelo, pero no había manera.
- ¿Y la sangre de su camisa?- pregunto Anna preocupada
- según me ha contado, anoche estaba tan ciego que se puso a buscar bronca y cuando casi la encuentra tropezó y callo contra una farola...
- Aniiitaaaa... qué guapa eshtas por lash mañanaaaas,- dijo Cole con los ojos inyectados en sangre.

El aliento de Cole puso los pelos de punta a la pobre Anna que no pudo evitar sentir nauseas.

-Llévalo a su habitación Ángel, voy a preparar café...
-¿Le ducho? - pregunto Ángel desorientado
-¿Tu veras? si te hace ilusión tocarle borracho y desnudo...- dijo Anna mientras ponía la cafetera en el fuego.
-Bien visto, mejor que no, a ver si se va a poner... "cariñoso"- remato ángel con una sonrisa burlona en su cara

Ángel camino torpemente tropezando con libros y vinilos que había a modo de columna en el suelo hasta que por fin lo dejo caer en su cama, le quito sus zapatillas y cerro la persiana de la habitación.

En la cocina sonaba el silbido de la cafetera, y el olor a tostado inundaba la estancia.

- ¿Qué te pasa Anna?- pregunto ángel al ver su cara arrugada.
- ¿Qué, que me pasa? ¿Te parece normal como venís? ¿Y a qué horas?, joder a veces me siento la madre de este pánfilo...

Ángel no pudo evitar soltar una risa, en el fondo quedaba raro que una chica cuya mayor característica era su inmadurez, hablara con tanta sensatez.

- Bueno, en cuanto a todo lo que has dicho, podría decirte...
- Nada Ángel, todo escusas. Tío parece que no le des importancia a nada, os pasáis las noches de cachondeo y volvéis a casa como si no pasara nada.

En los ojos de Anna se podía percibir un sentimiento de miedo y preocupación, pero Ángel no era capaz de intuir el motivo.

- Anna, yo anoche no salí, me lo encontré esta mañana frente a la librería de Wilburg discutiendo sobre la importancia del formato de bolsillo en el futuro literario, y encima lo discutía con su propio reflejo...

Anna sonrió imaginando lo ridículo de la escena.

-Entonces tu... ¿Qué hacías tan temprano por la calle?
-Iba a la editorial, a ver si suplicándoles un poco, conseguía de nuevo que aceptaran mi compromiso con ellos.
-¿Vuelves a escribir entonces?
-Si.
-¿Y sobre qué?- pregunto Anna ilusionada.

Ángel se ruborizo, en el fondo no quería decirla que era sobre ella, o más bien sobre como ella le hacía sentir, así que trago saliva y le soltó la primera mentira que se le ocurrió.

-Voy a retomar la antigua novela que tenía a medias.

Anna en el fondo se sintió decepcionada de no haber obtenido más información, pero tampoco había descansado lo suficiente como para iniciar un interrogatorio.

-¿oye y a ti últimamente que te pasa?- dijo Ángel cogiendo un cigarrillo del su paquete.

Anna se escondió detrás de la taza de café humeante, sabía que algo en su cara había delatado el asunto que tan repetitivamente la atormentaba.

- A que te refieres- dijo Anna haciéndose la sorprendida
- Pues no se... quizás a tus ojeras, a tus pelos, a tus pintas.
En ese momento se dio cuenta que presto tanta atención a no hacer ruido y salir de casa antes de que Cole despertara, que no se había duchado, ni peinado y lo que era aún más vergonzoso para ella, solo llevaba una camiseta larga de Rise Against y unas braguitas. De pronto se ruborizo al darse cuenta de que estaba semi desnuda delante de Ángel, pero tenía que aparentar normalidad:

- ¿qué pasa? estoy en mi casa y voy cómoda.... dijo Anna apartando la mirada de Ángel disimuladamente
- No me refería a eso- cortó Ángel- por mí como si vas desnuda...

 Aquel comentario sí que la sorprendió

-A lo que realmente me refiero es a que tienes cara de no haber dormido en varios días.

Anna no pudo evitar sonreír al ver la cara de preocupación de Ángel, pues en el fondo le parecía bastante tierno que se siguiera preocupando por ella.

- Si, bueno... ya sabes, demasiadas cosas en la cabeza, supongo...
- Pues nada debería ser tan importante como para que juegues con tu salud- sentencio Ángel dándole otra calada al cigarro.

Anna se había propuesto averiguar la verdad detrás del intento de asesinato de Ángel, pero no sabía cómo se lo tomaría. La verdad es que lo que más le atormentaba de aquel caso es la normalidad con la que Ángel se lo había tomado todo, y el hecho de que no mostrara el mas mínimo ápice de preocupación o disgusto por lo de Sienna, le intrigaba aún más, pero aun así, ella no podía quedarse con la duda: ¿quién y por qué, habían intentado matar a Ángel y a Sienna?


Quizás no fuera de su incumbencia, pero ella tenía muy claro que no pararía hasta descubrir que fue lo que realmente paso, y de lo que estaba aún más convencida era de a quien tenía que empezar a preguntar, aunque dudaba que fuera capaz de "responderla" nada.

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