El día amaneció tarde, al menos para el. No recordaba muy bien que paso la noche anterior, le dolia la cabeza, así que se fue incorporando muy lentamente. Miro alrededor y vio al cada vez mas culplable de sus excesos, Cole tirado en el sofá de en frente con la boca abierta y roncando.
Con los ojos entre abiertos se fue acercando a el para despertarlo, llevaba el ceño fruncido por la migraña y sentía su boca seca. Golpeo el hombro de Cole y dijo:
- Tío, tienes que irte a currar.
Cole hizo un ruido similar a un gruñido y se giro de nuevo en el sofá - ¡que infantil!- pensó Angel mientras sonreía.
Camino hacia la mesa del escritorio; La luz se colaba por la ventana y ya debían de ser las 3 o las 4 de la tarde. -tengo dejar de hacer estas locuras- pensó mientras tropezaba con una lata de cerveza.
Cuando llego a la mesa, cogió el móvil e instantáneamente miro el perfil de Sienna. Hacia tiempo que no hablaban y la verdad es que sentía que se habían distanciado, y no sabia el motivo. Intentaba hacerse el duro y no volvió a escribirla desde su ultima conversación, esperando que fuera ella la que diera señales de interés, pero le costaba horrores no preguntarla que tal estaba, aunque realmente lo que quería era saber que estaba ahí, que podría contar con ella, no solo como amiga, y que quien sabe si el tiempo o la perseverancia conseguirían que sus caminos se cruzasen de una forma menos efímera.
Realmente estaba enamorado, pero seguía sin reconocerlo, quizás por el miedo a que le volvieran hacer daño o por que estaba intentando ser quien no era, pero la verdad es que se sentía fatal cuando al hablar con ella por teléfono las ultimas veces, acababa por morderse los labios para que no se le escapara un "te quiero" que lo arruinase todo. Y ver que ella se conectaba pero no le respondía lo mataba lenta y silenciosamente, mientras que se intentaba convencer que realmente no le importaba que no lo hiciera ella. Se mentía.
Se sentó decidido en el escritorio, estaba ya harto de no hacer nada, de esperar que mágicamente ella se diera cuenta de todo lo que el "no se había atrevido a demostrarla". Encendió un cigarro y después de darle un profunda calada, soltó el humo mientras cogía un bolígrafo y comenzaba a escribir:
Querida Sienna:
Hacia mucho tiempo que no sabia nada de ti y por eso me he decidido escribirte, y créeme si te digo que no es la primera vez que intento encontrar palabras para escribirte. Ahora, por fin, voy a serte sincero.
Lo primero es reconocerte que aquel día en la estación, fui un autentico cobarde, debí decirte lo muchísimo que... (Angel respiro profundamente y acabo soltando un suspiro).
Aquel inicio le parecía demasiado directo, quizás mejor otro tipo de inicio seria mas sutil para ella, así que agarro la hoja y la arrugo para tirarla a la desbordada papelera - menos mal que soy escritor- dijo irónico cuando vio tantos intentos de carta.
Miro por la ventana y comprobó como la gente caminaba de una lado a otro, se levanto del escritorio y decidió acabarse el cigarro mientras contemplaba el bullicio del exterior.
Sintio el calor en su rostro y el sonido de la calle, miro a la gente paseando, yendo de un lado para otro, e incluso se preguntaba como serian sus vidas, si serian tan monotonamente divertidas como la suya.
De pronto el autobús 36A apareció y se detuvo en la parada que había frente al piso en el que Angel vivía. Ya fuera por curiosidad de ver quien bajaba o por que a su cigarro solo le quedaban 2 caladas, espero a que el bus siguiera su ruta para ver quien bajaba, y tan pronto como este se marchaba, la imagen de una chica rubia apareció de espaldas alejándose de la parada. Su paso era firme pero elegante, llevaba lo que parecía un jersey blanco largo y unos pantalones vaqueros que definían mucho mejor la figura delgada y estilizada que el jersey ocultaba. Se paro un momento para cruzar la calle, y Angel pudo ver el sutil corte de su rostro, y el tono pálido casi de marfil que lo decoraba. Extrañamente le recordaba a alguien y automáticamente el estomago se le encogió, el corazón se le disparo y su cabeza encontró la inspiración en ese recuerdo.
Se giro manteniendo la sonrisa, se sentó de nuevo y comenzó a escribir.
Tras 20 minutos de rasgueando en el papel, sonrisas varias y algunos suspiros, Angel acabo su carta completamente conforme con lo que había escrito. la doblo y la metió en un sobre con su dirección.
La cisterna del cuarto de baño sonó en ese momento y por la puerta salio un Cole completamente nuevo y aseado:
- Bueno, ¿Nos vamos?- dijo Cole después de dar una sonora palmada.
- Enserio, no se como haces para pasar de ser un completo borracho a un tío normal en 10 minutos- dijo Angel.
- Mucha practica; oye y por cierto, gracias por dejarme pasar la noche aquí, si Anna me hubiera visto, a ver luego con que cara la hecho la bronca cuando bebe.
- Eres todo un ejemplo de virtud amigo mio.
- ¿Verdad? - dijo Cole sonriendo.
Después de tomar un café que acabara de despejar cualquier rastro de la fiesta de la noche anterior, caminaron hacia la casa de Cole y fue entonces cuando Cole se fijo en el sobre que portaba Angel:
- ¿Que es eso?- Dijo mientras alargaba la mano para agarrarla
Angel fue mas rápido y esquivo el gesto:
- Una carta, creía que era obvio - dijo Angel mientras la guardaba en el bolsillo de la chaqueta.
- Ya se que es un carta, me referia al destinatario.
- Es para Sienna - respondió Angel con una tímida sonrisa
- Al fin te has decidido, ¿Y que le dices?
- Tio... no sabia que fueras tan maruja.
- A ver hombre de gominola, solo me preocupo por ti, no me gustaría que volvieran a huir de ti por ser un pasteloso y ...
- Perdona un momento, ¿Volvieran?, ¿Cuando han huido de mi por ser...?
- Bueno, era una licencia que me he tomado, lo que quería decir es que...
- Da igual, mira creo que por primera vez he sacado la fuerza para escribir algo que no lleva al extremo de la frialda ni del...
- ¡Pastelismo!
- Te estas repitiendo. bueno, pues eso, creo que explico bastante bien lo que siento por ella y espero que pueda recibir algún tipo de respuesta.
Al fin llegaron a un buzón y mientras empujaba la carta por la ranura, escucho algo que a Angel le extraño sobremanera:
- ¿Pero aun no te ha mandado nada?- pregunto con preocupación Cole
- ¿Por que iba a hacerlo?- pregunto Angel cerrando la ranura del buzón.
- No, por nada... yo suponía que con vuestra amistad pues... bueno ya sabes, ¿a quien no le gusta una carta?
La cara de preocupación de Cole era patente, pero Angel no quiso hacer mas preguntas. Por su parte, Cole estaba preocupado, pues hace poco mando el poema de Angel y a pesar de que a el le parecía demasiado, supuso que a Sienna le parecería encantador y quizás..., quizás supuso demasiado y ahora había metido la pata irremediablemente:
- Bueno me voy a abrir el Bar que es muy tarde.
- Ok. Oye, ¿Estas bien?- pregunto Angel con recelo
- Si, solo que... no se si... deje el bar abierto anoche y... bueno, da lo mismo.
- Jajaja, deberíamos bajar un poco el ritmo de las fiestas, bueno, me voy, deséame suerte.
- ¿Para que?
- ... la carta...
- Ah si, la carta, buena suerte tío.
Angel marcho hacia su casa de nuevo, pero Cole se quedo alli, pensando si debía contarle lo del poema o no, y de no hacerlo, como arreglarlo si la chica se hizo una idea equivocada por su culpa.
Quizás mas que la mano de un amigo, lo que hizo fue meter la pata, aunque quizás también se hubiera equivocado en esto y a ella realmente le gusto y esta carta seria la puntilla final... Quien sabe.
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