viernes, 27 de diciembre de 2013

Amargo despertar.

El monótono pitido de electrocardiógrafo le despertó, sonaba como campanas retumbando en sus oídos. intento abrir los ojos pero aunque lo intentaba no podía ver nada:

- ¡Cole! ¡Mira, esta despertando!- dijo una vez aguda e infantil.
- ¿Ángel? ¿Ángel estas despierto?

Ángel intentaba abrir la boca para responder, pero los labios los tenia pegados y la boca seca con sabor a hierro le revolvía las tripas. Despego las comisuras y luego el resto sintiendo que la piel de los labios se desprendía, produciendole un terrible escozor que curiosamente mitigaba la repetitiva sensacion de tener hormigas por el cuerpo y la quemazón que sentía en su pecho:

-... Si- dijo con voz apagada- ... Agua...
-No puedes beber Ángel, nos lo ha dicho la doctora...- dijo la voz femenina.
-... Que cojones Anna, quítate de ahí o dale un poco de agua, no ves como esta...
- Precisamente por eso. Iré a llamar a alguien para avisar de que ha despertado.

Dentro,en su cabeza, Ángel comenzaba a darse cuenta de que mil dudas se habían sembrado y no hacían mas que brotar nuevas:

-... Cole... ¿Que me ha pasado?...

Cole suspiro profundamente. Realmente no sabia como responderle a esas preguntas porque ni siquiera los policías supieron lo que había ocurrido realmente mas allá de lo lo obvio.

- A ver Ángel... ¿Tu... Tu no recuerdas nada?
-... - Ángel tosió con fuerza y se quejo de dolor llevándose las manos al pecho- ... No, nada.
- Pues a ver como te explico yo esto... Sienna volvió a Old Hampton- La voz de Cole sonó mas seria de lo que estaba acostumbrado a escuchar- vino a visitar a su prima por navidades, y por casualidad os encontrasteis en mi bar con la vieja pandilla. Según me contaste, decidisteis quedar para charlar a solas la tarde de Navidad... el caso el que esa misma noche te esperábamos Anna y yo para cenar pero no venias y... - la voz de Cole, ruda y seria se torno sensible y casi temblorosa- el caso es que pensamos que las cosas con ella habían ido por buen camino y no nos preocupamos y bueno... a la mañana siguiente nos enteramos de que estabas en el hospital y...
- ...¿Que pasa Cole?
- Espera joder...
- ¿Estas llorando... machote?- dijo Angel esbozando una sonrisa.

La cara de Cole era un dilema por una parte se alegraba de que su amigo estuviera "bien" e incluso tuviera sentido del humor, pero por otra sabia que la historia no acababa como una buena historia que Angel quisiera escuchar.

- Angel, te pegaron un tiro en el pecho... - respiro hondo y se seco las lagrimas que brotaban de sus ojos- caíste de bruces y te golpeaste la frente contra el suelo y es posible que... es posible que te hayas quedado ciego.

Un furtivo escalofrió recorrió el dolorido cuerpo de Angel, la sensación de desconsuelo se iba haciendo cada vez mas y mas fuerte en el, pero no lloro pues otra duda en su cabeza martilleo todos sus sentimientos convirtiéndolos en polvo:

-... ¿Y Sienna?
-...
- ¡¿Cole, joder que pasa con Sienna?!
- Yo... Yo... Lo siento Angel...
- ¡¡¡¿ QUE SIENTES COLE, QUE COJONES LE HA PASADO A SIENNA?!!!
- Sienna esta muerta Angel.





sábado, 16 de noviembre de 2013

La encrucijada en el camino.

Paso los días encadenado a un deseo, encarcelado en un sentimiento y no se si es un absurdo o valiente.

Se que ella nunca me pidió que a mi se me encogieran las entrañas cada vez que pienso en ella y nunca pedí permiso para saber si había espacio para mi en su vida, pero quizás es que cada vez voy aprendiendo mas lo que ella es, lo que me obligo a lanzarme a un juego al que, a pesar de haberlo jugado mucho, nunca he sabido ganar.

Puedo reconocer que lo que al principio podría parecer un capricho se ha ido definiendo cada vez mas en un sueño, del que no he querido despertar y del que no he querido saber de realidades, ¿Culpa? ¿Mía por haber caído en algo así otra vez? ¿Suya por no haberme despertado? Es demasiado complejo el buscar culpables, por que en cuestiones del querer todo es demasiado ambiguo.

Todo esto me recuerda a los rancios romances en blanco y negro, en los que el es un enamorado furtivo y ella un enamorada comprometida y la norma suele decir que el furtivo gana el corazón, pero eso es solo pasa cuando es un guion quien determina las acciones, en la realidad nunca puede llegar a saberse el resultado final.

Y ahora, tras sentir la puñalada de una mano invisible, de un cuchillo que yo mismo me he buscado, de un destino que yo solo me he convencido en conseguir, me hallo ante la duda de que hacer:

Dejar las cosas como están, convirtiéndome poco a poco en un estupido ilusionado con una ensoñación que va dejando pasar su vida y las oportunidades que ella brinda.
Ser paciente y esperar a que el destino me de la oportunidad que espero y demostrarme por fin que todo en lo que siempre he creído es verdad y se cumple.
Luchar día a día por conseguir lo que tanto deseo y arriesgarme a acabar siendo despreciado por esceso de atención.
O finalmente rendirme sin haber presentado batalla, por miedo a que las armas que aun no conozco acaben con lo poco que queda de mi.

Son quizás demasiados caminos que dependen de una sola persona, y ademas de una persona que no ha buscado ser la encrucijada de todos ellos.

Estoy muy cansado de seguir el ideal, y estoy harto de que cada vez que creo haberlo encontrado haya algo que me golpee en el estomago y me haga entender que los ideales nunca se cumplen, y poco a poco cedo de nuevo en las mas oscuras estancias del alma.

¿Que hacer? ¿A quien pedir consejo cuando ya no crees en los consejos?

Se que tengo mucho que aportar, que mi sino ha sido y sera encontrar a quien querer y hacer que cuando sus ojos se cierren al final, su ultimo pensamiento le provoque una sonrisa, y que el responsable de esa sonrisa sean todas y cada una de las acciones que yo he llevado a cabo en su vida.

Solo tengo claro una cosa, que la esperanza no existe. Tener esperanzas implica haberse dado por vencido y esa es la peor decepción de todas.

Así que, quizás me encierre un poco mas en mi y a ver si puedo tomar una decisión que no me lleve ni al mas absoluto desconsuelo, ni a la mas extrema de las locuras.

Creo que se acabo la etapa del extremismo y llego el momento de buscar el equilibrio.

No se si aquella que inspira estas palabras leerá esto algún día, pero si así lo hace, quiero que entiendas que palabras de derrota, no implican rendición, que solo yo soy dueño de mis elecciones  y que nunca en mi vida he sido tan consciente de que lo que quiero en mi vida es alguien como tu, pero sin saber si todo esto es solo una ensoñación, no puedo arriesgar a gastar la poca fe que me queda en el ser humano.

¿Que hago?

lunes, 11 de noviembre de 2013

Sin respuesta de Sienna.

El día amaneció tarde, al menos para el. No recordaba muy bien que paso la noche anterior, le dolia la cabeza, así que se fue incorporando muy lentamente. Miro alrededor y vio al cada vez mas culplable de sus excesos, Cole tirado en el sofá de en frente con la boca abierta y roncando.

Con los ojos entre abiertos se fue acercando a el para despertarlo, llevaba el ceño fruncido por la migraña y sentía su boca seca. Golpeo el hombro de Cole y dijo:
- Tío, tienes que irte a currar.

Cole hizo un ruido similar a un gruñido y se giro de nuevo en el sofá - ¡que infantil!- pensó Angel mientras sonreía.

Camino hacia la mesa del escritorio; La luz se colaba por la ventana y ya debían de ser las 3 o las 4 de la tarde. -tengo dejar de hacer estas locuras- pensó mientras tropezaba con una lata de cerveza.

Cuando llego a la mesa, cogió el móvil e instantáneamente miro el perfil de Sienna. Hacia tiempo que no hablaban y la verdad es que sentía que se habían distanciado, y no sabia el motivo. Intentaba hacerse el duro y no volvió a escribirla desde su ultima conversación, esperando que fuera ella la que diera señales de interés, pero le costaba horrores no preguntarla que tal estaba, aunque realmente lo que quería era saber que estaba ahí, que podría contar con ella, no solo como amiga, y que quien sabe si el tiempo o la perseverancia conseguirían que sus caminos se cruzasen de una forma menos efímera.

Realmente estaba enamorado, pero seguía sin reconocerlo, quizás por el miedo a que le volvieran hacer daño o por que estaba intentando ser quien no era, pero la verdad es que se sentía fatal cuando al hablar con ella por teléfono las ultimas veces, acababa por morderse los labios para que no se le escapara un "te quiero" que lo arruinase todo. Y ver que ella se conectaba pero no le respondía lo mataba lenta y silenciosamente, mientras que se intentaba convencer que realmente no le importaba que no lo hiciera ella. Se mentía.

Se sentó decidido en el escritorio, estaba ya harto de no hacer nada, de esperar que mágicamente ella se diera cuenta de todo lo que el "no se había atrevido a demostrarla". Encendió un cigarro y después de darle un profunda calada, soltó el humo mientras cogía un bolígrafo y comenzaba a escribir:

Querida Sienna:

Hacia mucho tiempo que no sabia nada de ti y por eso me he decidido escribirte, y créeme si te digo que no es la primera vez que intento encontrar palabras para escribirte. Ahora, por fin,  voy a serte sincero.

Lo primero es reconocerte que aquel día en la estación, fui un autentico cobarde, debí decirte lo muchísimo que... (Angel respiro profundamente y acabo soltando un suspiro).

Aquel inicio le parecía demasiado directo, quizás mejor otro tipo de inicio seria mas sutil para ella, así que agarro la hoja y la arrugo para tirarla a la desbordada papelera - menos mal que soy escritor- dijo irónico cuando vio tantos intentos de carta.

Miro por la ventana y comprobó como la gente caminaba de una lado a otro, se levanto del escritorio y decidió acabarse el cigarro mientras contemplaba el bullicio del exterior.

Sintio el calor en su rostro y el sonido de la calle, miro a la gente paseando, yendo de un lado para otro, e incluso se preguntaba como serian sus vidas, si serian tan monotonamente divertidas como la suya.

De pronto el autobús 36A apareció y se detuvo en la parada que había frente al piso en el que Angel vivía. Ya fuera por curiosidad de ver quien bajaba o por que a su cigarro solo le quedaban 2 caladas, espero a que el bus siguiera su ruta para ver quien bajaba, y tan pronto como este se marchaba, la imagen de una chica rubia apareció de espaldas alejándose de la parada. Su paso era firme pero elegante, llevaba lo que parecía un jersey blanco largo y unos pantalones vaqueros que definían mucho mejor la figura delgada y estilizada que el jersey ocultaba. Se paro un momento para cruzar la calle, y Angel pudo ver el sutil corte de su rostro, y el tono pálido casi de marfil que lo decoraba. Extrañamente le recordaba a alguien y automáticamente el estomago se le encogió, el corazón se le disparo y su cabeza encontró la inspiración en ese recuerdo.

Se giro manteniendo la sonrisa, se sentó de nuevo y comenzó a escribir.

Tras 20 minutos de rasgueando en el papel, sonrisas varias y algunos suspiros, Angel acabo su carta completamente conforme con lo que había escrito. la doblo y la metió  en un sobre con su dirección.

La cisterna del cuarto de baño sonó en ese momento y por la puerta salio un Cole completamente nuevo y aseado:

- Bueno, ¿Nos vamos?- dijo Cole después de dar una sonora palmada.
- Enserio, no se como haces para pasar de ser un completo borracho a un tío normal en 10 minutos- dijo Angel.
- Mucha practica; oye y por cierto, gracias por dejarme pasar la noche aquí, si Anna me hubiera visto, a ver luego con que cara la hecho la bronca cuando bebe.
- Eres todo un ejemplo de virtud amigo mio.
- ¿Verdad? - dijo Cole sonriendo.

Después de tomar un café que acabara de despejar cualquier rastro de la fiesta de la noche anterior, caminaron hacia la casa de Cole y fue entonces cuando Cole se fijo en el sobre que portaba Angel:

- ¿Que es eso?- Dijo mientras alargaba la mano para agarrarla

Angel fue mas rápido y esquivo el gesto:

- Una carta, creía que era obvio - dijo Angel mientras la guardaba en el bolsillo de la chaqueta.
- Ya se que es un carta, me referia al destinatario.
- Es para Sienna - respondió Angel con una tímida sonrisa
- Al fin te has decidido, ¿Y que le dices?
- Tio... no sabia que fueras tan maruja.
- A ver hombre de gominola, solo me preocupo por ti, no me gustaría que volvieran a huir de ti por ser un pasteloso y ...
- Perdona un momento, ¿Volvieran?, ¿Cuando han huido de mi por ser...?
- Bueno, era una licencia que me he tomado, lo que quería decir es que...
- Da igual, mira creo que por primera vez he sacado la fuerza para escribir algo que no lleva al extremo de la frialda ni del...
- ¡Pastelismo!
- Te estas repitiendo. bueno, pues eso, creo que explico bastante bien lo que siento por ella y espero que pueda recibir algún tipo de respuesta.

Al fin llegaron a un buzón y mientras empujaba la carta por la ranura, escucho algo que a Angel le extraño  sobremanera:

- ¿Pero aun no te ha mandado nada?- pregunto con preocupación Cole
- ¿Por que iba a hacerlo?- pregunto Angel cerrando la ranura del buzón.
- No, por nada... yo suponía que con vuestra amistad pues... bueno ya sabes, ¿a quien no le gusta una carta?

La cara de preocupación de Cole era patente, pero Angel no quiso hacer mas preguntas. Por su parte, Cole estaba preocupado, pues hace poco mando el poema de Angel y a pesar de que a el le parecía demasiado, supuso que a Sienna le parecería encantador y quizás..., quizás supuso demasiado y ahora había metido la pata irremediablemente:

- Bueno me voy a abrir el Bar que es muy tarde.
- Ok. Oye, ¿Estas bien?- pregunto Angel con recelo
- Si, solo que... no se si... deje el bar abierto anoche y... bueno, da lo mismo.
- Jajaja, deberíamos bajar un poco el ritmo de las fiestas, bueno, me voy, deséame suerte.
- ¿Para que?
- ... la carta...
- Ah si, la carta, buena suerte tío.

Angel marcho hacia su casa de nuevo, pero Cole se quedo alli, pensando si debía contarle lo del poema o no, y de no hacerlo, como arreglarlo si la chica se hizo una idea equivocada por su culpa.

Quizás mas que la mano de un amigo, lo que hizo fue meter la pata, aunque quizás también se hubiera equivocado en esto y a ella realmente le gusto y esta carta seria la puntilla final... Quien sabe.

martes, 8 de octubre de 2013

La decisión de los cobardes.

Solo los que conocemos el insomnio, podemos hablar de los placeres que oculta la noche, y de todos los placeres, la sutileza de algunos solo es disfrutada por los que pueden sufrir en sus carnes la agonía de los mismo sin que les deje cicatriz.

Ella disfrutaba de los placeres que le brindaba el insomnio, y su favorito era la soledad. Se pasaba las noches escribiendo en un cuaderno encuentros fortuitos entre jóvenes amantes, e incluso se permitía fantasear con ser algún día la protagonista de alguna de sus historias, hasta que el cansancio y la mala consciencia de ver sola cada amanecer, la vencían al sueño.

Era cierto que podía ser considerada una chica guapa e incluso bastante llamativa, a pesar de considerarse a si misma del montón. Tenia evidentes rarezas (siempre de negro, con su pelo rubio con mechones azules y un largo flequillo para esconder sus ojos verdes de las miradas indiscretas) que no hacían mas que llamar la atención sobre ella, pero siempre intentaba por todos los medios pasar desapercibida.

Conoció al que creía su alma gemela hacia un año, se llamaba Raul, era otro rebelde como ella, oponiéndose al canon establecido y viviendo la vida en paralelo con la creatividad. Se dedicaba a la música, o eso le dijo a ella, pues se conocieron por un chat y nunca llegaron a verse.

Todo era realmente maravilloso e incluso llego a plantearse la palabra amor, palabra que por otra parte le parecía repugnate y conformista, pero todo se torció, como siempre se torcían las cosas en la vida, pues Raul al final era Frank, padre de dos hijas y un cerdo en toda regla que solo quería de ella fotos ligeras con las que poder... mejor no mencionarlo...

Lo descubrió por error cuando la webcam de "Raul" se encendió accidentalmente y la respuesta a la pregunta ¿estas con tu padre mirándome? era respondida por un cuarentón baboso con un "no, sabes que ellos se van a dormir pronto"

No sabia si lo que sentía era asco, miedo o rabia, lo que estaba claro es que la habían usado. Pensó en las cosas que hablaron, en los secretos que le había confiado, y en que había sido al primero al que le había confiado su cuerpo, aunque solo fuera de manera virtual.

En la penumbra de su habitación, ya no sonaba el desgarrado murmullo del boligrafo, si no la respiración entrecortada de un llanto ahogado. Bajo las sabanas de su cama se escondía deseando que todo aquello fuera un error y que el arrepentimiento del mismo llegara en forma de mensaje, pero no contó con que los cerdos no tienen sentimientos y que la realidad es siempre mas cruel cuanto mas se desea que no sea cierta.

Tan solo tenia 20 años, pero ya cree saber del mundo suficiente para querer salir de el.

Abandono la casa silenciosamente a pesar de que en ella no había nadie pues su padrino y ahora tutor, aun no había salido de trabajar, y errante camino por las solitarias calles de Old hampton. Se paro en un par de bancos intentando meditar lo que ya había decidido, sin sus padres, sin amigos se sentía demasiado sola en la vida, hasta el punto de que su pequeño placer le acaba de hacer la peor de las cicatrices.

Ya lo tenia decidido, y puso camino hacia el puente de Half Mile.

Angel caminaba de vuelta a su casa, había pasado la noche en el Cole´s Site escuchando un concierto de jazz. En sus bolsillos no quedaban monedas para un taxi y la noche estaba lo suficiente despejada para que el cuerpo le pidiera volver a casa dando un rodeo.

Paseaba escuchando el silencio de las calles que solo era desgarrado por algún coche.

Cuando llego a la altura del Half Mile vio a una chica sentada en el borde del puente, frunció el entrecejo y acelero un poco el paso sospechando que lo que estaba a punto de pasar no acabaría muy bien.

La chica parecía estar llorando y miraba al cielo una y otra vez, se seco la cara con las mangas y se puso de pie.

A Ángel le dio un vuelco el corazón; Si gritaba, el susto podría hacerla caer pero si no hacia nada, aquella chica intentaría algo de lo que nunca podría arrepentirse jamas, pues acabaría muerta, así que tiro el cigarrillo a medias y la carpeta que siempre le acompañaba y salio corriendo.

completamente desconsolada, la chica lo tenia decidido, al menos de aquella manera quizás se encontraría con sus padres y ya nada malo le volvería a pasar, pero el suicido nunca es bueno, ni siquiera como ultima opción, pues es solo para los cobardes, pero a ella eso no le importaba.

Respiro hondo y sintió su corazón latir con fuerza, le temblaban las piernas - ¿y si no debiera hacerlo? ¿y si...?- dio un paso mas corto hacia el borde y cuando las dudas se silenciaron para dejarse caer, unas manos la agarraron con fuerza por la tripa, tirando de ella hacia la calle y derribandola contra el suelo, a ella y al dueño de esas manos.

Cuando Angel la vio tendida, una completa desazón le inundo el alma. Aquella chica no era ninguna desconocida e intento buscar las palabras con las que reprender a la temeraria muchacha, pero antes de que pudiera articular palabra, ella se lanzo sobre Angel y lo abrazo con fuerza mientras se deshacia en lagrimas...

- Tranquila Anna, ya se acabo, no te preocupes...

Anna se sentía estúpida y absurda, como una niña que no sabe tomar las correctas decisiones, realmente como lo que era.

Angel saco el móvil del bolsillo y marco...

- ¿Que pasa? ¿vas tan borracho que no recuerdas donde vives?
- Cole, ven a mi casa a toda ostia, tengo una mala noticia. Anna a intentado tirarse del Half Mile.

Este relato va dedicado a todas esas personitas que intentan jugar a ser mayores, a todos aquellos que toman decisiones de adultos y cuyas consecuencias adoptan como niños. Va para todas aquellas personas que creen saber como es el mundo y a los que el mundo termina devorando. No estáis solos, y aunque os equivoquéis siempre habrá unas manos que intenten sacaros de las peores
 de las situaciones.

jueves, 3 de octubre de 2013

El corazón del mimo

Como cada mañana, Hugo Petrov, hijo de Claudia e Igor Petrov, difuntos ex-artistas circenses y trapecistas, se levantaba en su minúscula buhardilla alquilada de la calle Leister Simpson. Con cuidado de no darse con la frente en el techo, y no tirar las cuatro cosas de la mesilla. Se levantaba casi siempre con una terrible resaca del día anterior. Era triste, pero la vida de Hugo se limitaba cada dia a la misma rutina:
Se levantaba a las 9 de la mañana, se encendía un pitillo y después de rascarse la cabeza, encaminaba sus pasos al espejo del baño - Única habitación aparte de toda la estancia, pues la pequeña buhardilla no permitía mucho mas- colocaba el pitillo en el lavamanos y se miraba en el espejo.

"Hay estoy yo, otra vez" pensaba cada día mientras miraba el rostro enjuto que lo observaba desde el otro lado del cristal. Se lavaba la cara y recogía de nuevo el pitillo, el cual había cogido el sabor del jabón repegado del lavabo. Iba a su pequeño hornillo y miraba dentro de la cafetera si quedaba algo de café, "Genial, otro día sin desayunar"-Pensó al ver la cafetera vacía de nuevo- "tengo que dejar de ser tan vago y ocuparme un poco mas de todo esto".

La buhardilla de Hugo estaba completamente desordenada: En el sofá había manchas de cualquier cosa y quemaduras de cigarro, en la mesita que había en frente, unas latas vacías de cerveza, dos o tres vasos con resto de café y un cenicero con miles de chustas de canuto y colillas. Miro a su alrededor y vio muchísima ropa por lavar y planchar, miro su reloj y comprendió que el tiempo se le echaba encima, así que decidió dejarlo todo para luego y comenzar a prepararse.

De un salto se coloco frente al viejo tocador de su madre, toco el interruptor y se encendieron tres de las diez bombillas que había puestas en torno al espejo, el pobre había pasado tiempos mejores, pero desde que Claudia e Igor murieron, paso por las manos de unas 100 personas en aquel circo, y cada una de las marcas de aquel tocador contaba una historia diferente: Quemaduras de puro de Sebastien el domador, una mancha amarillenta de café de Louis el trapecista, rayones de colores de las pinturas de Pumchi y Xuxo los payasos, hasta el fallido intento de restauración de la señorita Lana, la adiestradora de palomas que solo lo había dejado a medio acabar. Siempre quiso llevárselo del circo hasta que al fin un día consiguió recuperarlo y llevárselo consigo pues a pesar de su estado, le traia muy buenos recuerdos de su madre, como cuando miraba como se maquillaba antes de salir y ella le devolvía el gesto de reojo a Hugo cariñosamente mientras le guiñaba un ojo.

Saco las mallas negras y la camisa de rayas blancas y negras del cajón de abajo, y tras vestirse a toda velocidad, comenzó a maquillarse el rostro. Abrió el bote de pasta Lassar  y unto un poco de este en una vieja almohadilla desgastada. Se la paso tan rápido por la cara que no pudo disfrutar del suave tacto que dejaba, sin embargo si pudo apreciar el olor a almendras. Después cogió el lápiz de carboncillo y se pinto cuidadosamente las cejas y los labios haciendo una amplia sonrisa que le recordaba a las películas que veía de pequeño, y se le venían a a la cabeza personajes como el Joker de Batman o el cuervo, ademas recordaba casi automáticamente, al pensar en películas, como se colaban por los tejado de los cines con los demás niños del circo en cada ciudad a la que iban, y las miles de broncas cuando los descubrían.

Se levanto del tocador de un brinco, cogió las llaves y salio por la puerta dando un portazo, acto seguido volvió a abrir la puerta y agarro la boina que su padre le regalo de niño y salio pitando, en parte para evitar al señor Baltabek, un viejo cascarrabias Kazajo y por otra parte, su casero y también por que si llegaba mucho mas tarde, los mejores sitios en la plaza mas turística de Old Hampton estarían cogidos. Por desgracia tanta crisis había provocado que los artistas tuvieran que volver a buscarse la vida de nuevo en las calles.

Por fin salio del portal, y a pesar de ser otoño hacia un día esplendido, cerro un poco los ojos para disfrutar del calor y respiro hondo. El aire olía a pan, a humo de coche, a papel de periódicos y al perfume de las señoras que volvían de la compra. Quizás pudiera parecer desagradable semejante mezcla de aromas, pero para el, ese era el olor de la ciudad y le encantaba. Quiso sacrificar unos segundos mas para escuchar un poco la melodía de aquel día, para saber con que nueva nota le sorprendía de nuevo la calle: Pasos de la gente, conversaciones difuminadas, risas y alguna discusión. La sirena de una ambulancia, el claxon lejano de la calle principal y un subito... "Hugo, hoy sales tarde". Era la señora Ionela una anciana rumana que estaba ya pidiendo en el cajero de al lado:

- (Sonrisa)
- Buenos dias para ti tambien Hugo- respondió Ionela- ¿No vas a llegar muy tarde hoy?
- (Mirada a la muñeca y cara de sorpresa)

Hugo dejo caer una moneda en el vaso de Ionela y salio corriendo de una manera muy cómica a propósito. Ionela no pudo evitar reírse y pensar que prácticamente ese era el mejor momento de su día, mejor incluso que cuando alguien le dejaba caer algo mas de un euro, es muy triste la vida del callejero, pero no había mas remedio y como ella solía decir "mejor pedir que robar".

Hugo corría a toda prisa y a lo lejos vio como el autobús 101, que lo dejaba en la plaza, se marchaba. Corrió pero no pudo alcanzarlo, lanzo un resoplido y miro las escaleras que ascendían justo detrás de la paradas. 360 escalones y después, dos calles hacia abajo, ese era el camino que le esperaba. "Animo campeón" se dijo a si mismo.

Salio como alma que lleva el diablo y se lanzo escaleras arriba.

10 minutos después y al borde del infarto, pudo escuchar el sonido de música. Cruzo por el arco de New Republic y contemplo la enorme plaza que se abria ante el; La plaza Pietro o como el todo el mundo la conocía, " La Plaza del virtuoso".
Era amplia y rodeada de altos edificios de estilo barroco, quizás demasiado recargados para el gusto de Hugo, pero le daban a la plaza un aire de otro tiempo que ayudaba a viajar a otro mundo cuando se disfrutaba de alguna actuación. En cierto modo le recordaba un poco a la plaza mayor de Madrid, pero esta era como 6 veces mas grande. En los laterales había tiendas de souvenirs, restaurantes y cafeterías y en el centro de la plaza unas 20 tarimas, que eran ocupadas normalmente por los músicos y artistas con licencia, que eran los únicos que recibían un sueldo por actuar. Los que no podían permitírsela , o bien esperaban a que acabaran las actuaciones o intentaban coger alguna de las 15 que eran publicas. Aquello no suponía gasto ya que a el ministerio de cultura consideraba que aquella "atracción" era motivo de orgullo para la ciudad, ademas que aquella plaza y su contexto habían sido nombradas patrimonio de la humanidad, en parte por los esfuerzos de la ministra de cultura, Indriani Silka, cuyos padres habían conseguido sacarla adelante como músicos callejeros.

Allí Hugo se sentía como en casa, había de todo: Malabaristas, músicos, contorsionistas, equilibristas, pintores y algún otro mimo como el; Prácticamente era como volver al circo. aquel día tuvo la mala suerte de que no encontrar hueco en ningún lado así que decidió hacer un poco de magia por las terrazas de los bares y restaurantes, a ver si así podría conseguir algo de dinero, ya que por desgracia, la ayuda económica que recibía no le daba suficiente para vivir y la ultima vez que pregunto a la asistente social, esta solo respondió con una risa y con un irónico comentario acerca de recortes sociales. A pesar de tener solo 23 años y haberse emancipado con 15, Hugo sabia lo jodidamente dura que podía ser la vida.

Miro un poco a su alrededor, escucho el jazz de los hermanos Santana y un poco mas para allá, Dominic se unía con su violín a una chica que hacia beatbox y a la que Hugo no conocía. Saludo a su amiga Marta, la cual estaba repartiendo bolas, bastones y mazas entre su publico para comenzar un espectáculo de malabares que consistía en mantener el equilibrio con lo que le fueran lanzando.

Se paseo durante un rato entre las mesas, sorprendiendo con trucos de cartas o con monedas y algunas otras extravagancias de ilusionismo, eso si, todo usando la mímica. Se tiro toda la mañana de mesa en mesa, a veces había suerte y le daban alguna propina, otras, al poner la mano solo se reían y se la chocaban, y el solo podía pensar "menudo cretino, se creerá que yo solo hago esto por amor al arte, necesito comer ¿sabes?". y así se marchaba sonriente y maldiciendo por dentro por haber perdido el tiempo.

Despues de pasar todo el día por allí, Hugo se percato que ya estaba siendo hora de marcharse a casa. Las farolas empezaban a encenderse y en el cielo, se dibujaba un lienzo con el morado y el naranja del atardecer, salpicado por algunas pequeñas bandadas de pájaros que volvían a sus nidos. Comenzaba ha hacer un poco de fresco, en ambiente olía a humedad y a castañas asadas, mezclado con los aromas de los asadores de la zona. Hugo volvió a cerrar los ojos para poder escuchar una nueva canción que le ofrecería la ciudad: Piar de pájaros, conversaciones difuminadas, el sonido de un violín, a lo lejos la hipnótica melodía de dos Hang drums, un niño llorando, dos ancianos hablando, y otro tosiendo, la reprimenda de una madre, y muchos, muchísimos pasos. Hugo sonrió, hacia mucho tiempo que no escuchaba una melodía, que a pesar de la cantidad de "instrumentos" desordenados que tenia, le pareció relajante, llena de vida, en otras palabras... perfecta.

Camino un poco mas por la plaza saludando a los "compañeros" que iban recogiendo mientras  el se dirigía a la puerta sur para volver caminando. Aquella era la hora que mas le gustaba para pasear por las calles de Old Hampton, era cuando mas gente había, pero todos parecían mas relajados, quizás por que las jornadas de trabajo, compras o visitas se iban acabando y la ciudad entraba en un estado de estrés pausado, y el disfrutaba con esa sensación y con las luces de la ciudad y sobre todo con los escaparates de Many Rivers street.

Torció por un par de calles y en un callejón, escucho a una pareja discutiendo. El no solía ser demasiado curioso con las historias de la gente, y mucho menos con los que ni conocía, pero le pareció que el tono que el chico empleaba era... bastante agresivo, quizás demasiado, así que se hizo el disimulado y permaneció en la esquina haciendo que actuaba para seguir escuchando e intervenir si la cosa se ponía demasiado fea:

- ¡Ya me avisaron mis amigos de que eras una guarra!, ¡que a la mínima me la pegarías con otro!
- ¡De verdad que yo no quería! - dijo la chica llorando- yo pensaba que era gay que solo se comportaba así conmigo por que era mi amigo, ¡ademas yo no le bese!
- ¿Que tu no que...? no me jodas... - dijo el chico abriendo los ojos como platos y alzando los brazos.

Hugo no pudo evitar la preocupación y dejo de disimular quedándose completamente tenso, la situación le pareciera incomoda incluso a el, que nada tenia que ver con ello.

- De verdad, Simon, te juro que yo... - la pobre muchacha se ahogaba en sus propio llanto- ... yo jamas te engañaría, fue el quien me beso y nunca he...

De pronto el colapso de la calle inicio un horrible concierto de claxon que no le dejaba escuchar desde la esquina, así que impaciente por saber si aquella chica estaba bien, decidió asomarse. La sangre se le heló y un nudo en el estomago le inmovilizo las piernas. Pudo ver como el chico golpeaba la cara de la muchacha una y otra vez mientras la agarraba del cuello con la otra. Un fuerte escalofrió en todo el cuerpo le dio la suficiente valentía para lanzarse contra aquel tío que era dos veces el. Consiguió derribarlo y en la misma caída sintió como el dolor se apoderaba de su hombro al chocar contra el suelo. En el suelo, el chico se giro rápidamente muy sorprendido, pero también completamente encolerizado. Lanzo el codo contra el pecho de Hugo, que sintió como sus costillas parecían ceder contra los pulmones, quedándose prácticamente sin aire. Comenzó a toser e intento levantarse, pero el chico fue de nuevo mas rápido y se coloco sobre Hugo. Por unos instantes creyó perder el conocimiento, pero un puñetazo en la nariz lo hizo salir del trance, fue consciente de la situación, la chica parecía inconsciente en el suelo,encima suya había un gigante que le atizaba una y otra vez sin parar, se quedaba sin aire y la gente que pasaba por la calle transversal parecía importarle muy poco el sonido de los golpes en el callejón. La sensación de ahogo era interminable, la boca le sabia a hierro y ademas del dolor, en la cara noto el calor de la sangre que resbalaba desde su nariz y su ceja izquierda. Sintiéndose a punto de flaquear, metió la mano en su bolsillo buscando un bulto, lo agarro , lo abrió y lo coloco en el cuello de su atacante.

Cuando el chico sintió el frió de la navaja en su cuello las cosas cambiaron, su cara ya no mostraba ira, si no terror, alzo ambas manos y se fue levantando poco a poco, Hugo hizo lo mismo torpemente, le dolían las costillas y en la cara tenia un dolor tan terrible, que ya parecía insensible, el corazón le latía tan fuerte que parecía golpear el esternón por dentro queriendo escapar, y respirar le provocaba un ardor indescriptible. Escupió en el suelo la sangre de su boca y miro con ojos amenazadores al chico. Hugo tenia la cara desfigurada, sus ojos mostraban una ira animal, elevo el brazo como pudo y señalo al chico con la navaja y con un gesto de la mano le indico que se marchara. el chico titubeo, miro a la muchacha en el suelo aun inconsciente, la cara de aquel mimo desfigurada y cuyo maquillaje se mezclo con la sangre, convirtiendo su rostro en una espantosa mascara de manchas grises, marrones y blancas y por ultimo a la hoja que le apuntaba, fue consciente de la situación así que salio corriendo hacia el otro extremo del callejón.

Hugo se giro muy lentamente cuando y creyó que el peligro había pasado, se puso de rodillas al lado de la chica. Se sintió mas tranquilo cuando comprobó que solo tenia un pequeño corte en la ceja y aun respiraba, miro hacia la calle para pedir ayuda, pero el dolor era tan fuerte que perdió el conocimiento.

No sabia cuanto había pasado, y su recuerdos parecían haberse borrado. se escuchaban pitidos de maquinas, pasos de gente, rumores, puertas que se abrian y se cerraban, olor a alcohol quirurgico y megafonia:

- "Doctor Maxwell, acuda a ..."
- ¿Hugo?- dijo una voz masculina- ¿Hugo, esta despierto?

Hugo abrió los ojos y sintió una pinchazo en la ceja izquierda que se tradujo por una mueca de dolor:

- Señor Hugo Petrov, soy el doctor Ernesto Malaga, lleva usted aqui 4 días, ha sufrido usted un traumatismo craneal leve, y seguramente también tendrá amnesia postraumatica, ¿Dígame, es usted Hugo Petrov hijo de Igor y Claudia?

Hugo asintió

- ¿Nació usted el 16 de febrero?

Hugo volvió a asentir

- ¿Recuerda como ha llegado aquí?

Hugo se sintió confuso, intento recordar porque estaba allí, pero en su cabeza no aparecía nada y eso le puso aun mas nervioso:

- Tranquilizese Hugo, es normal, no se preocupe, los golpes de su cabeza y el traumatismo habrán desencadenado una pequeña amnesia, no tiene de que preocuparse. Se quedara en observación unos días y después le daremos el alta.

El doctor se levanto del taburete junto a la cama, pero Hugo le agarro de la bata, miro la cara del doctor y luego miro toda la habitación:

- Hugo, siento no poder darle mas información, no sabemos que ocurrió, salvo que su hermana llamo a la ambulancia y cuando llego, ella desapareció.

"¿Hermana? ¿Que hermana?" Era muy consciente de su amnesia, pero si tuviera una hermana lo sabría, le dio vueltas a la cabeza y acabo tan cansado que se quedo dormido.

Dos días mas tardes Hugo salia del hospital pensando únicamente en lo de su hermana, sobre todo después de haberse informado que el no tenia hermanas.

Pasaron unas semanas, Hugo iba en el autobús 101 hacia la Plaza del Virtuoso, miraba por la ventana mientras que un par de niños pequeños lo miraban a el. Hugo se dio cuenta, se giro hacia ellos y les sonrió, los niños le devolvieron  la sonrisa. El se acerco, puso las manos junto a la oreja de cada niño y tras ambos chasquidos de dedos, "les saco un caramelo a cada uno de las orejas" la madre aumento el teatrillo diciendo:

-¡Andaaa! ¿que se dice niños?
- "Gasias"- dijeron ambos a coro

Eran pequeños detalles, pero el disfrutaba con la ilusión de la gente, con las sonrisas, con los momentos...

Aquel día tampoco tuvo suerte consiguiendo sitio, así que decidió darse una vuelta y ver un poco el ambiente. Camino y vio a los Hermanos Santana y a Jacques el pintor, saludo a dos o tres artistas mas y de repente una mano le toco el hombro. Se giro rápido como por instinto, y detrás suya había una chica, de pelo largo y castaño, con ojos marrones y muy delgada, en su cara una sonrisa de oreja a oreja. No sabia quien era aquella chica, no le recordaba a nadie conocido, el caso es que la chica le pidió que se acercara a ella y cuando su cuello estuvo a la altura de su boca, la chica susurro:

- Gracias.

Hugo parpadeo un par de veces, se quedo atónito, confuso... demasiado tiempo quizás, porque la chica se giro aun con la sonrisa en su cara y camino alejándose lentamente de el.

La cabeza de Hugo comenzó a trabajar a toda velocidad y de pronto... un montón de imágenes se sucedieron en su cabeza: Unos gritos, unos golpes, el brillo de una navaja, el ruido de la sirena de una ambulancia, una mano fría y suave que sujetaba la suya, la suavidad de unas sabanas de hospital, un voz femenina que se disculpaba una y otra vez, y la misma mano que se agarraba a la suya...

Hugo abrió los ojos como platos y salio corriendo detrás de ella, coloco su mano en el hombro y la giro. Miro sus ojos y sin mas, agarro la mano de esa chica. Sintió la mano, fría, suave y a la vez sensación de calidez, miro de nuevo a la chica y esta sonreía mientras que por su mejilla resbalaba una pequeña lagrima:

- ¿Ya me recuerdas? - dijo feliz

Hugo asintió

- De verdad que siento lo que te ocurrió, yo...

Hugo hizo un ruido con la boca que sono un siseo, sonrió y metió la mano en el bolsillo de la camisa. De el saco un pañuelo blanco de seda y cuidadosamente seco las lagrima de la muchacha mientras la miraba fijamente a los ojos. Movió el pañuelo por el aire y de repente desapareció. La cara de la muchacha era una mezcla de incredulidad y felicidad. Hugo miro al cielo e hizo como si de el cayera el pañuelo, lo "agarro" con las manos cuidadosamente por las supuestas esquinas contrarias y lo enrollo sobre si mismo varias veces, junto las esquinas desde los dedos y conforme volvía a separarlas apareció entre sus manos un capullo de rosa blanca, se puso de rodillas y se lo ofreció. Ella sonrió de nuevo y aplaudió.

Hugo se levanto de nuevo y comenzó a agitar las manos mientras movía los labios y ella puso cara de extrañeza, en ese momento Hugo paro y miro a su alrededor, pego un silbido metiéndose los dedos en la boca y le hizo gestos uno de los artistas de la plaza, este se acerco y comenzaron a comunicarse con las manos:

-Hola, soy Marcus, Hugo me pide que le traduzca- dijo mirando a la chica- Dice que lamenta no poder hablarte, que tiene una voz que sin dudas te gustaría, pero que es mudo.

La chica miro a Hugo y este le devolvió el gesto poniendo cara de pena.

-Dice que no quiere que vuelvas a llorar o se quedaran sin flores en mas de un jardín.

Ella le miro y con los ojos húmedos soltó una leve carcajada ahogada.

-Dice que solo espera que estés bien y te da las gracias, porque sin tu ayuda el habría acabado aun peor en el callejón si lo hubieras abandonado, así que para agradecértelo le gustaría...  ¿espera tio y como vas a hablar con ella? - Dijo mirando a Hugo, este saco una libreta del bolsillo del pantalon y le dio un par de toques con la otra mano - Vale, le gustaría invitarte a tomar algo.
- ¡Jajaja!, me encantaría -respondió ella sonriente.

Hugo le hizo mas movimientos a Markus y giro la cabeza poniendo cara de cachorrillo...

- Esta bien tío, pero que sepas que tienes muchísima cara.

Markus saco un par de billetes del bolsillo y se los dio a Hugo que respondió con un movimiento de manos.

- Si, Si... mas te vale...

Poco a poco Hugo y la muchacha se fueron alejando de la plaza, quizás fuera el inicio de una amistad o de cualquier otra cosa. lo que quedo suficientemente claro es que a aquel mimo, el corazon le latio de una manera especial aquella noche.

lunes, 30 de septiembre de 2013

La mano de un amigo

Angel caminaba por las calles de Old Hampton, sereno, demasiado sereno para el tipo de cabeza que el tenia. sus pasos se confundían con el ruido de la gente, que comenzaba a retirarse a sus casas despues de la jornada de trabajo; sintio una fuerte sensación de soledad cuando vio como una joven, al cerrar la puerta de la tienda en la que quizás trabajara, era sorprendida por su novio con un ramo de flores, en la mirada de ella podía sentir todo aquello que esperaba el algún día conseguir; no que le trajeran un ramo de flores, pero si que hubiera alguien capaz de hacer cualquier cosa por sacarle una sonrisa.

Habian pasado ya mucho tiempo desde que su ultima relación acabo, y hacia relativamente poco tiempo que había salido de la mas terrible depresión, en parte por que los pocos amigos que le quedaban no le dejaban seguir recreándose en su lastimosa existencia, y porque decidió volver a escribir y así desahogarse en algo mas productivo que el alcohol, el tabaco y porque negarlo, incluso las drogas.

Siguió caminando con su portafolios bajo en brazo y con un cigarro en la mano, el frió y la humedad hubieran sido capaz frenar sus pasos si no fuera porque aquel clima era perfecto para el.

Torció un par de esquinas y llego al callejón donde pudo ver el viejo luminoso de su bar favorito, "The Cole's Site", apuro el cigarro y lo lanzo con fuerza contra el suelo. Agarro el tirador de la puerta y al abrirla sintió el calor de la estancia, el olor a cerveza y tabaco, y a pesar de que aquel día no era parte del fin de semana, el local estaba lleno de gente. Hablaban y se reían, contaban las anécdotas del día, pudo oír como dos chicas hablaban algo acerca de un blog de historias, una decía que las historias eran buenísimas y la otra le rebatía que la única buena era la de "la carta embotellada" que las demás no valían para nada. No pudo evitar sentirse aludido, pues hablaban de su blog -"bueno nunca llueve a gusto de todos"- pensó. Volvió a sentir de nuevo la sensación de soledad cuando vio como otra chica sonriente agarraba la mano de un chico que había en la barra.

Se acerco al mostrador:

-¡Cole!- dijo levantando la mano y la barbilla- lo de siempre tío.

Cole asintió y se puso manos a la obra, mientras tanto Angel buscaba un hueco tranquilo y apartado en el que sentarse. Aquel día no había concierto, también era normal, entre semana no solía haber mucha gente por el barrio bohemio de Old Hampton, pero extrañamente aquel garito se había puesto de moda, gracias a las criticas que había recibido en Internet y del boca a boca, así que estuvo dando vueltas por el local durante un rato.

Al final tuvo suerte y pudo sentarse en su sitio favorito, un mesa en una de las esquinas del local, donde le esperaba un viejo sofá de sky rojo muy agrietado y una mesa coja, que a pesar de su defecto, solía hacer de divertimento para bromas cuando el local estaba a tope. coloco el porta folios en la mesa, asegurándose que no estaba manchada, apoyo su mano en el sofá y se sentó en el. Pudo sentir como el sky crujía debajo de el hasta que se acomodo.

Abrió el portafolios y ojeo lo que tenia hecho, en ese momento apareció a su lado Cole con una jarra de cerveza en la podía leerse una pegatina conmemorativa del 2º centenario de la cerveza Grenger Pilsner:

- Lo siento tío, no me queda negra...
- No importa Cole- dijo Angel sin mirarle - tráeme lo que tengas...
- ¿Sigues con la novela? - corto Cole mirando indiscretamente los papeles de la mesa.
- Si, pero no consigo continuarla.
- Estas bloqueado, supongo
- Si, y así llevo casi un mes
- ¡¿un mes!? - dijo preocupado Cole.

Angel se llevo la cerveza a la boca, estaba fría, amarga y dulce, con toques a almendra y a trigo.

- Y lo peor de todo es que los de la editorial me están machacando con que les envié un nuevo capitulo
- ¿Es la historia de la psicóloga y del hipnotista no?
- Si...- dijo apesadumbrado- y no se como seguirla... ¿sabes cuantos borradores llevo hechos? es un personaje demasiado complejo
- ¿Complejo? no, lo que te ocurre es que eres idiota - dijo Cole sentándose en un silla frente a Angel - te dije que no debías haberte inspirado en aquella chica, que cuando se fuera de vuelta, la empezarías a hecha de menos y la inspiración seria diferente.
- Ya lo se, pero ¿que quieres que le haga? sabes de sobra que como escritor siempre me tengo que inspirar en algo y en este caso, en alguien.

Angel metió la mano en su cazadora marrón y saco un paquete de tabaco Red Wings,  le ofreció un cigarro a Cole y le paso el mechero, en el se podía leer "dust in the wind". -"Buena canción"- pensó Cole. Le devolvió el mechero y Angel se encendió el suyo, le dio una calada profunda y sintio como el humo le desgarraba suavemente la garganta, y poco a poco dejo que saliera el humo como si de incienso se tratara, aquel tabaco le recordaba a chocolate y a madera, era puro tabaco Burley, el mismo que fumaba su padre, y ahora fumaba el.

- ¿Has vuelto a saber de ella? - pregunto Cole mientras dejaba caer la ceniza en un cenicero de vidrio oscuro.
- Si, hablo casi todas las semanas con ella.

cole se dio cuenta que una sonrisa esquiva se asomaba en el rostro de Angel.

- ¿Y?
- ¿Y, que?
- ¿Que, que tal?
- Pues normal, no se, lo lógico, ella me cuenta que tal su día a día y yo el mio.
- Venga ya, no conocemos desde hace.. ¿cuanto? ¿3 años? - Angel asintió y le dio otro trago a la cerveza- por eso mismo, se de sobra como eres, y cuando estas...
- ¡Ni lo menciones! -corto Angel airado- no quiero volver a escuchar esa palabra mas en mi vida.
- ¡Venga ya tio! sabes de mas y de sobra que te esta pasando, ademas no tiene por que pasarte otra vez lo mismo que con Minerva...
- ¿Minerva? y Sarah, Cindy, Martha... es la historia de mi vida, no estoy hecho para esto.
- Tu problema es que eres demasiado bohemio, y crees demasiado en la gente, y luego así te pasa.
- Pues por eso mismo, esto es diferente, es solo una amistad, una muy buena amistad.

Cole sonrió burlón:

- Ya... ¿y esto que es?
- ¿Que es, que?

Cole estiro la mano y agarro el único manuscrito hecho en verso:

-  "Decadente momento de irrefrenable deseo..." - Cole esquivo la mano de Angel
-  ¡Dame eso capullo! - dijo riendo
-  Emmm... ¿por donde iba?... ¡Ah, si!... deseo, que no puedo llegar a imaginar con...
-  ¡Vete a la mierda! - dijo mientras le arrancaba de las manos el papel a Cole - eso es solo un proyecto...
-  Venga ya Angel, joder...- cambio la expresión de risa, por la de compasión-  es para ella, ¿no?

Angel no puedo evitar sonrojarse, e intento disimular la sonrisa dándole otra calada al cigarro:

- Si, aun que mas bien es por ella, eso es demasiado... como decirlo "dramático"...
-  ... Cursi mas bien.
- Bueno, llámalo como quieras, el caso es que no se lo voy a enseñar.
- ¿Porque no?
-  Tio, la conozco desde hace muy poco, ¿que crees que pensara de un tio que escribe cosas asi?
-  Pues que va a pensar, que eres patéticamente empalagoso...
- ...Romántico, lo que soy es un romántico...
- ...Y empalagoso- dijo mientras le hacia una carantoña burlándose de el.

De repente dejo de oírse "Have you ever been the rain" de Creedence Clearwater Revival y se empezó a sonar "First date" de Blink-182, la gente noto el cambio y prácticamente todas las conversaciones se cortaron para mirar que ocurría:

-¡Anna! ¡¿que coño haces con la música?! - dijo cabreado Cole - ahora vengo tío, me tiene hasta las narices la nueva camarera.
- Pues echalá.
- No puedo, es mi ahijada...- dijo con rostro de indignación.

Se levanto de la silla y se fue hacia la barra, mientras Angel cogió la hoja de los versos, la miro y dejo escapar una risa ahogada que pareció un suspiro. Agarro la hoja  y la arrugo hasta hacer con ella una pelota y la puso sobre la mesa.

Le dio otro sorbo a la cerveza y miro hacia la barra, se dio cuenta que Anna en vez de callarse por la reprimenda, le rebatía a su padrino continuamente, así que finalmente Cole hizo un gesto de pasotismo y se pudo leer en sus labios "haz lo que quieras malcriada", y cuando se dio la vuelta, Anna cortesmente le contesto con un corte de mangas que Cole no pudo ver.

Se acerco de nuevo a la mesa:

- Todo un encanto la niña
- ¡Verdad! - dijo irónico Cole- Es para comérsela y tomarte despues bicarbonato para los ardores.

Angel se rio mientras que Cole miraba de reojo a la barra y veía como Anna se ponía a tontear con unos chavales que acaban de entrar:

- ¡Anna, a currar! - grito de nuevo Cole.
-¡¡¡ QUE SI, PESADO!!!

Angel intento disimular lo cómica que le parecía la situación y pensó- " a veces me alegro de no ser padre"- Cole volvió a su silla y se encendió otro cigarrillo, también ofreció, pero Angel no acepto con un gesto de la mano:

- Bueno, dime... ¿como es ella?
- Pero si ya lo sabes.
- A ver, la he visto, pero quiero saber que ves en ella, y ojo, con esto no digo que no sea llamativa.
- No tienes remedio... pues a ver, no es en si como es por fuera, que no te voy a negar que esta bien, pero es mas bien como me siento cuando estoy con ella, no se, me comprende, me respeta y se ríe, sobre todo su risa, me encanta, estoy engancha...
- ¡Eh, quieto meloso! que no me he pinchando la insulina para tu "dulceria".
- Mira lo que intento explicarte es que me gusta, me gusta mucho, pero ya sabes los miedos que tengo.
- ¿Pero tu se lo has dicho?
- Bueno a ver, algo sabe, pero...
- Vamos, que no...- Cole cerro los ojos y movió la cabeza para los lado negando- el mundo esta lleno de cobardes.
- Y el cementerio de valientes - respondió rápidamente Angel- Ademas ella tiene alli su vida, y... que no, que paso, que no tiene que saber nada en absoluto y punto. no pienso volver a pasar por lo mismo.
- Bueno Angel, tu haz lo que quieras, te entiendo y te respeto, pero ¿sabes una cosa?, hasta que no resuelvas un poco tu vida y esta situación, seguirás con el bloqueo. tu veras, y por cierto si no espabilas, vas a perder el autobús- dijo mirándose el reloj de pulsera.
- ¡Joder, es verdad!- dijo y apuro la cerveza.

Recogió todo y salio por la puerta gritando:

- ¡Apúntamelo!
- ¡Invita la casa!- respondió Cole

Un grupo que estaba al lado sonrió y dio las gracias:

- Era a el, a vosotros solo la primera.- dijo guiñándole el ojo a la única pelirroja del grupito

Se levanto y comenzó a recoger, y se dio cuenta que Angel se había dejado sobre la mesa, una pequeña bolita de papel, la agarro y tras mirar lo que había escrito sonrió y se dijo a si mismo:

-"Seria una pena que la inversión de tiempo que hay aquí se desaprovechara"

Sacó el móvil del bolsillo y busco un contacto:

Giana Pappaccio
en linea
                       
                                 ¿estas por ahí? 23:03

Si 23:03

                                ¿tienes la dirección de
                                tu prima Sienna?23:04


Claro, ¿para que la quieres? 23:05


                                 Es que tengo aquí una
                           cosa que mandarle. 23:07

                          .   .   .


Cole sonrió malicioso - "Pero que cabrón soy" - pensó mientras doblaba la hoja y se la guardaba en el bolsillo.

domingo, 16 de junio de 2013

la hija de la muerte.

Lmúsica de fondo la despertó y mientras que se percataba del sonido de un gota a gota que empezaba a taladrar sus oídos, entreabrió los ojos y las lágrimas que los lubricaban no la dejaban reconocer lugar en el que se encontraba, se froto la cara y pudo ver entonces el paisaje desconocido que la rodeaba, paredes de piedra enmohecida y luces inertes de fluorescente, un fuerte olor a humedad, a polvo y a madera húmeda que se impregnaron en su nariz como el barniz a la madera, se percató de que el goteo procedía del grifo oxidado que se encontraba junto a un viejo y mugriento váter, el cual posiblemente no habia sido limpiado en muchísimo tiempo, y a unos poco metros de aquello una verja de barrotes viejos, arañados y golpeados.

Se incorporó del sucio camastro en el que había estado durmidero quien sabe el tiempo, no recordaba como había llegado allí, ni porque estaba ella en una celda, aunque lo mas extraño era que la puerta de la celda estuviera abierta. Se levantó y se dirigió hacia el espejo medio roto que había sobre el grifo, se apartó el pelo negro con sus finas manos y vio ante si su rostro, sus labios eran gruesos, pero parecían agrietados por no sabía que motivo, los humedeció un poco con saliva y noto un fuerte sabor a sal, de la piel de su cara se desprendían pequeñas partículas de piel seca, posiblemente por un exceso de sol, se froto la cara y tras abrir el grifo, se la lavo, ahora pudo ver su tez con su normal tono entre el marfil y el miel, y sus ojos parecían de un color gris brillante, más brillante de lo habitual, como del color del reflejo de la luna sobre la plata, y lo único que no debía de estar en ese cuadro eran los 3 puntos de sutura que unían su ceja, acerco su dedo y al tocarlo sintió un fuerte pinchazo en la frente mientras de su boca se escapa un silbido de dolor como el que la víbora cuando intenta huir.

Miro su cuerpo y se percató que no llevaba la ropa que recordaba haber llevado, entonces un escalofrió le surgió desde el estómago... empezó a palpar la superficie del camisón, los bolsillos, su cuerpo… pero nada, allí no encontraba ni rastro del viejo medallón que le acompañaba desde niña y eso sí que le producía terror, más que el encontrarse en un sitio desconocido como aquel o las voces masculinas que empezaban a confundirse entre los ruidos de aquel lugar.

Corinna salió tímida, con una sensación entre el terror y la desconfianza, pero con una pizca de curiosidad. Agarro la fría manilla de acero y la giro lentamente, abrió con suavidad la puerta de madera, lo justo para poder ver lo que habia en la siguiente habitación. Ante ella pudo encontrar a dos hombres uniformados discutiendo sobre qué hacer con cierta chica mientras uno de ellos apagaba el aparato del que salia la música:

-te digo que deberíamos esperar a que despertara- dijo el más mayor de los dos, tenía la cara cubierta de arrugas, pero no arrugas de vejez, si no arrugas de experiencia, el pelo era negro con algunas canas mal disimuladas por alguna especie de tinte barato, tenía una enorme bigote negro, hablaba con un cigarrillo en la boca, mientras su compañero, un hombre fornido y pelirrojo, con la cara llena de pecas ,los ojos de un precioso color verde y un pequeño tic en el izquierdo, no paraba de moverse de la silla a la mesa, y luego a la ventana y volvía, mientras se frotaba las manos nervioso le respondió:

-Simón, al menos deberíamos avisar al hospital, ya vistes el golpe que tenía en la frente...

En ese momento, Corinna descubrió el motivo de la sutura
-Nada, nada, espera a que despierte, es solo un porrazo, y seguro que está agotada de nadar… solo Dios sabrá el tiempo que llevaría en el mar... pobre criatura.- dijo tiernamente mientras se encendía el cigarrillo- además, que diríamos: "Buenas noches, habla intendencia de la guardia portuaria, hemos encontrado una posible inmigrante sin papeles, vengan rápido a por ella porque mi compañero es una niña asustadiza"- dijo burlón mientras Robert le clavaba la mirada...

- No es cuestión de miedo, pero entenderás que ese colgante no da muy buena espina, y luego cuando se lo retiramos... tienes que reconocer que esos truenos y el ruido que hizo, pondrían los pelos de punta al más valiente.

En ese momento, detrás de la puerta, un escalofrió recorrió el cuerpo de Corinna.

-¡Bah! hay tormenta que esperas, que con cada relámpago suene una maraca... pero si es verdad, tengo que reconocer que a mi sobre todo me intriga este colgante, no es muy común encontrar una pieza así- dijo mientras miraba a contra luz una pieza redonda de oro con unos grabado extraños en ambas cara.
A Corinna le recorrió un sudor frio por la espalda, tenía que recuperarlo, antes de que "el" la encontrara, así que armándose de valor, abrió la puerta de golpe y salto sobre  Simón como un animal salvaje, este,  que no se esperaba el ataque callo de la silla y tiro el cigarrillo llenando el suelo de cenizas y ascuas que se apagaron con rapidez... Robert se asustó tanto que intento sacar la pistola haciendo que esta, se disparase contra el suelo desde la funda a unos pocos centímetros de su propio pie; Del mismo susto, Corinna y Simón olvidaron el forcejeo para mirar anonadados la cara pálida de Robert que se quedó aterrado al descubrir como por poco podría haberse volado el pie.

- ¡¿Qué demonios haces pedazo de inútil?!- dijo Simón mientras inmovilizaba a la pobre Corinna que no hacía más que removerse en el suelo y resoplar, soltando improperios en una lengua que ni Robert ni Simón entendía...
-Yo... yo...-balbuceaba Robert- Me... me asuste y... entonces...

-Entonces, entonces… maldito estúpido- dijo enfurecido Simón- la chiquilla está asustada y desorientada, que esperabas, que saliera y nos diera un par de besos a cada uno...¡maldita sea mi suerte! 2 años de guardia contigo y aun no te enseño a templar los nervios... que ganas tengo de jubilarme, ¡joder! - levanto a Corinna como un fardo mientras le apretaba las esposas- deberías tomarte esas vacaciones que te ofrecieron, mira tú ojo, parece que  habla en morse.
Robert comenzó a respirar hondo intentando calmar sus nervios, inhalaba y exhalaba mientras que el único ojo que no le temblaba miraba desorbitado a Corinna que lo observaba desde la silla con una mezcla entre odio y lastima, en cierto modo se sentía un poco mal de haber atacado de aquella manera, y al pensar que aquel hombre podría haberse volado un pie, cuando posiblemente le habría salvado la vida hacia unas horas, le provocaba una sensación de culpabilidad.

- Perdón...-  dijo Corinna cuya expresión cambio de la rabia a la culpabilidad.

Robert hizo un gesto de aceptación mientras respiraba con dificultad por la boca, haciendo entre el balbuceo y el suspiro.
-Hare un poco café, la noche va a ser un poco entretenida, y tú, cálmate de una maldita vez- dijo Simón muy irritado a Robert.

La cafetera comenzó a borbotear, Robert fue a apagarla mientras Simón seguía con el interrogatorio:

- vamos a ver Señorita...-miro de nuevo la ficha policial que habían abierto nueva- ¿Corinna?...
- Corinna Batrin.
- ¿Batrin? muy bien, Batrin con B ¿no? - dijo mientras tecleaba en la vieja máquina Olivetti- mujer, de edad desconocida y procedencia desconocida… muy bien, y dice usted que no recuerda nada de como llego hasta el puerto, ¿correcto?
- ya se lo he contado varias veces, navegaba en un velero de bandera rusa llamado Catarina VI, cuando nos sorprendió una tormenta...
- vamos a ver señorita- interrumpió Simón mientras encendía otro cigarrillo- le repito que eso es imposible, le voy a leer este informe...

Simón agarro una hoja apergaminada y leyó en voz alta:

- yo, François Remant, ilustre alcalde de...ta ta ta, a fecha de... ta ta... ¡Aquí! doy fe de ser testigo del hundimiento del Mercante Catarina VI en las costas de nuestra ciudad, habiendo sido rescatados 6 marinos de los cuales 4 llegaron a puerto cadáver, no se recuperaron enseres ni cartas de navegación, ni cualquier otro documento u objeto que explique el motivo de su situación en nuestras costas o del motivo del viaje, ni del resto de los marineros, que dios guarde las almas de aquellos que siguen dentro del naufragio...
-¡Ve!, pues yo iba dentro de ese barco...
-Un segundo por favor señorita Batrin, Robert, acércame la carpeta de descubrimientos...
Robert abrió la vitrina del fondo de la comisaria, saco una carpeta enorme y medio desgarrada, la cual no se desmoronaba porque estaba amarrada con cordel, se acercó a la mesa y la deposito sobre la misma mientras miraba a Corinna con rostro incrédulo, Simón le dio una calada al cigarro, lo dejo en el cenicero, quito el cordel de la carpeta y la abrió, paso y paso hojas, mientras Robert daba vueltas ruidosamente al café, Corinna se impacientaba, cuando Simón comenzó a hablar...:
- Aquí, a ver...- agarro el cigarro y masajeo su sien- mmm... si, ha sido descubierto a 4 millas náuticas del puerto de Harmond Lowell y a una profundidad de 40 metros, en las coordenadas... mmm a ver... si... ¡aquí, si!... ha sido encontrado el Barco mercante Catarina VI, velero de 3 mástiles y motor de vapor de origen Ruso, hundido con una carga de cerámica... a ver si encuentro, lo que busco... ¡ah mire, aquí!... en cuyo interior fueron también encontrados 16 cadáveres, todos ellos varones de entre 16 y 40 años, siendo imposible extraerlos del fondo por su avanzado estado de descalcificación...
-¡quiere ir al grano por favor!- grito Corinna muy molesta- no hace más que leer documentos y no sé qué quiere decirme...

Simón gruño, pues odiaba que la gente lo interrumpiera.

- Lo que mi compañero quiere decir- añadió Robert- es que es imposible que usted viajara en ese barco, pues el primer documento es de 1890 y el segundo de 1994, y estamos en el 2014 y obviamente es imposible que haya sobrevivido en el mar tantos años, y de ser así, permítame decila que ¡se conserva muy bien señorita, pues solo aparenta 24 años!- acabo burlón.
Corinna no podía acabar de creerlo, que le había pasado, como había llegado a esa situación, y lo del naufragio ¿habría sido solo una alucinación?, a fin de cuentas tampoco recordaba cómo había llegado a ese puerto...

- Además señorita Batrin- añadió Simón- está la cuestión de esto...

Dejo caer entre sus dedos la pieza de oro agarrada con una cadena de oro, en la pieza de oro podian percibirse unas extrañas inscripciones, lo ojos de Corinna se abrieron como platos.

- Devuélvamelo por favor...
- Me temo que no hasta que no aclaremos esta situación, ¿me puede decir que es?
- Es solo un recuerdo de familia...
- Y supongo que es lo suficientemente querido por usted como para decidir atacar a un agente...
- …Y provocar el accidente de mi pistola- añadió Robert, mientras señalaba con el dedo el informe, indicando su deseo de que constara en el mismo.
- Usted no lo entiende, necesito llevar puesto ese colgante, si no "el" me encontrara y me llevara - añadió Corinna en cuyos ojos empezaban a asomarse tímidamente unas lagrimas
-Efectivamente señorita, no lo entiendo, así que cuéntemelo todo...

Corinna resoplo, y acabo aceptando contarle todo si al menos le quitaba las esposas, suspiro y les pidió a ambos policías que se sentaran pues es una historia larga e inverosímil:

Hace mucho tiempo vivía en un bosque una joven gitana cuyos padres y demás familiares murieron años atrás sin ninguna razón aparente, paso mucho tiempo y se vio obligada a aprender a valerse por sí misma. Una tarde de invierno, llego a su puerta un peregrino, este le explico que dedicaba su vida a ir de un sitio para otro y que por caridad, a ver si podía descansar y calentarse un poco en su hogar. La muchacha, muy piadosa, le dejo pasar y le proporciono, alimento, cama y remendó sus ropajes. Cuando llego la noche, el peregrino sorprendió a la muchacha diciendo que se sentía muy feliz pues hacia muchísimo tiempo que no podía dormir, y por fin esa noche podría hacerlo, ella lo tomo como una broma, pero el muy serio la respondió que el solo podía dormir una vez cada 100 años.

Cuando llego la mañana el peregrino le dio las gracias y quiso despedirse, pero la muchacha que empezó a sentirse atraída por el peregrino, le pidió que se quedara unos días mas, que ella se sentía muy sola y su compañía le hacía sentirse feliz, cosa que el peregrino acepto como pago por el favor de atenderle el dia anterior.
Paso el tiempo y el amor surgió entre ambos. Una noche la muchacha tuvo una extraña pesadilla se vio con su amado en un carro negro tirado por seis pájaros blancos muy grandes, en las manos frías del peregrino había una trompeta, la cual se llevó a los labios y la hizo sonar y al acabar el sonido, vio como los muertos se levantaban, incluidos la familia de la muchacha.



Al despertarse la muchacha le conto lo ocurrido durante el sueño y el peregrino, cabizbajo la respondió que debía de marcharse, que durante mucho tiempo había dejado su sagrada tarea, ella le suplico que no lo hiciera, pero aun así este se marchó prometiendo volver a por ella algún día.

El peregrino marcho, dejando a la muchacha embarazada. Paso el tiempo y cuando la hija de la muchacha creció, se dio cuenta que la niña tenía un don especial, podía resucitar a los animales muertos que si iba encontrando, y poco a poco la situación fue más y más extraña, pues cuando la niña caminaba por el cementerio, las tumbas se abrían dejando salir a los muertos de ellas sin rasgos ninguno de muerte.

Temerosa de lo que podía pasarle a la niña, pues los augurios no eran buenos, la muchacha acudió a una bruja, la cual le dio un amuleto con la que la bruja aseguraba que nada malo podría ocurrirle a la niña.

Un día, el peregrino volvió a la casa y le dijo que no venía por ella, que venía a por la niña, pues estaba atentando contra la sagrada tarea que le habían encomendado, entonces ella le pregunto qué tarea era esa que merecía la muerte de su propia hija, entonces el peregrino mostro su auténtico rostros, abrió dos alas enormes de color negro y su rostro que ya no parecía el mismo, se apreciaban dos agujeros oscuros donde antes había dos ojos, instantáneamente la muchacha murió del terror y la niña que lo vio desde fuera de la casa, huyo asustada y nada más se volvió a saber de ella.

La leyenda cuenta que aun hoy la muerte sigue buscando a su hija o las descendientes de esta para poder seguir con el orden natural de las cosas, pero que mientras tuviera el amuleto, la muerte nunca podría encontrarla.

El silencio en la comisaria solo era interrumpido por el tic tac del reloj y por el sonido de la combustión de cigarro de Simón, mientras Robert no podía dejar de mirar a Corinna con la boca abierta, era tal su incredulidad y asombro que había parado incluso su tic.

-Qui… quiere decir... que es usted la niña de la historia...
-No, que tontería- respondió Corinna

La tranquilidad volvió al rostro de Robert hasta que Corinna añadió:
- Yo soy su tataranieta- concluyo tranquila.

Simón sonrió, se levantó y se acercó a la ventana, vio como la tormenta fuera se recrudecía, miro al estante de al lado y vio una maceta marchita, entonces pensó como ridiculizar a aquella muchacha:- Creerá que nos lo vamos a tragar la muy idiota- pensó para si- a ver que se le ocurre con esto...

Se dio la vuelta y con paso firme puso la maceta frente a Corinna y dijo solemne:

-¡Oh todopoderosa hija de la muerte! te imploro que hagas que tu poder resucite a esta planta- dijo mientras hacia una reverencia y se reía.

Robert sonrió la broma de su compañero un poco nervioso, y Corinna puso sus ojos en blanco durante un segundo, no podía creer lo estúpido que era aquel hombre:
-muy bien ¡oh estupidez hecha carne! les demostrare que lo que digo es cierto...

Corinna puso su mano sobre la maceta mientras Simón encendía otro cigarrillo y Robert no pestañeaba mirándola, espero un segundo cuando Simón se levantó de golpe de su silla…

-¡ya! lo ves- dijo Simón dándose la vuelta intentando darse aires de importancia- paparruchas, la magia no existe, solo los charlatanes...
-¿Si...si...Simón?- balbuceo Robert
- Usted se cree que vamos a creer semejante majadería y soltarla sin más...
- ¿Simón?- dijo Robert más alto
- ...Por qué claro, la señorita cree que por ser solo dos guardas portuarios no estamos preparados para tratar con semejante...
-¡Maldita sea Simón, cierra tu bocaza y mira esto!

Simón se giró para reprender la actitud de su compañero cuando ante sus ojos ocurrió lo imposible, la planta estaba brotando a una velocidad milagrosa, se extendieron los tallos, surgieron las hojas, se abrieron las flores y Corinna sonrió.

No podían creer que aquello fuera posible, cuando de pronto un golpe seco en la calle los despertó del absorto estado...:

- ¿Que ha sido eso?- pregunto Robert con la mano en el arma...
- ¡Dios mío ya está aquí!- dijo Corinna- devuélvame el colgante
- ¡!¿Quién, quien está aquí?- grito Simón cuyo cigarro cayo de su boca con el ruido.
- "el", ya está aquí y viene a por mí... devuélvame mi amuleto.

De pronto y con el brillo de un rayo de fondo, la puerta salió volando hacia fuera de la comisaria al tiempo que reventaban los cristales de la ventana, un frio intenso entro en la sala, la tormenta se veía terrorífica, el agua y el viento entraban por todo lados y de pronto una inmensa sombra envuelta en jirones negros avanzaba desde la puerta, y una vez dentro abrió dos alas negras como la noche que dejaban escapar gritos con cada movimiento de plumas.

- ¡RAPIDO! mi amuleto…

Robert en un ademan de valentía cogió el colgante y se lo lanzo a Corinna, entonces la muerte se giró hacia los dos policías, ambos cogieron sus armas y abrieron fuego, pero nada le hacían las balas, hasta que de pronto exploto en humo negro y salió de allí con dos pequeñas luces en las manos.

Se hizo de nuevo el silencio en la comisaria, Corinna se levantó y miro los cuerpos de los dos policías, intento resucitarlos, pero no pudo, así que seco sus lágrimas y salió corriendo de allí antes de que nadie más llegara, subió por la calle del puerto y se perdió en las calles de Old Hampton mientras la tormenta iba callando.

Quien sabe con quién más se encontrara la hija de la muerte

domingo, 9 de junio de 2013

carta embotellada.


El sol acariciaba ya el horizonte, y pintaba de oleo rojizo y dorado las fachadas del puerto; Se escuchaban en el aire el canto de los estorninos y el graznido de las ultimas gaviotas que volvían custodiando a los últimos pesqueros, paz en las calles y tranquilidad en los pasos de Ángel, en su nariz se percibía el olor a sal y en su cara una sonrisa.
Aquella tarde había decidido cambiar el bullicioso centro por la tranquilidad del puerto de Harmond Lowell, y mientras lo hacia, se recreaba en los paisajes que cada ola, armoniosamente definía.
Llevaba la mente en blanco, sin necesidad de pensar en nada mas que en el conjunto de sensaciones que aquel sonido lo producía.
Antes de llegar al camino que llegaba al faro, Ángel decidió sentarse y recrearse un poco mas antes de que llegara el frió y el bar del puerto se llenara de pescadores que le incomodaran el concierto que el mar le ofrecía.
Noto la piedra fría en sus manos y sus piernas, el aire fresco y húmedo sobre su rostro, el cual lo iba perlando lentamente, haciéndolo brillar como nunca antes lo había hecho, cuando de pronto un extraño sonido producido por un frió cristal se colo inesperadamente en medio del concierto. Intento localizarlo, miro desde lo alto entre las sobras del rompeolas,buscando y buscando, hasta que la suerte hizo que un rayo de sol rebotara sobre una pequeña ola y este diese vagamente en la superficie de un pequeña botella verde.
La gente no tiene consciencia- pensó para si mientras decencia hacia la botella- ¿quien puede ser tan cerdo de tirar eso al mar?
Con mucho cuidado y arriesgándose a tropezar o resbalar con el verdín, llego hasta la botella, cuando algo en esta le hizo sorprenderse; Aquella botella parecía muy vieja y su tapón aun estaba sellado con lacre rojo.
Alargo su brazo y cual fue su sorpresa cuando descubrió que en su interior habia un trozo raído de papel, el cual parecía esconderse entre las manchas del cristal.
subió de nuevo por el rompeolas y al llegar a una altura en la que las olas no le mojaban y a falta de algo con lo que abrirla, rompió el cuello de la botella y lo guardo en el bolsillo, tumbo la botella  y dejo salir el papel...

En mis sueños aun me acechas, mientras te intento olvidar.
Era y es tu mirada un misterio que no pude resolver, sobre todo ahora que no se si te volvere a ver, no por no tener posibilidad, si no por miedo a querer mas.
Te fuiste como viniste, sin hacer mas ruido que el que tu sonrisa me dejaba, y aun hoy hecho de menos  el amor que no llegamos a darnos, los sitios que nunca visitaremos, las promesas que no llegamos ha hacernos.
Ha sido mucho tiempo, una prueba muy muy larga, y en uno de los dos corazones habian ya demasiadas heridas para soportar ese esfuerzo, aun asi, sacaba el hilo de esperanza y la aguja de los sueños y una y   otra vez remendaba las heridas, para no dejar que se derramaran las gotas de amor que te quise prometer.
Echare en falta poder molestar el descanso eterno del viejo Dublines, y plantar un sauce en los acantilados blancos de Moher, donde ya hacia muchos años tu onírica presencia y yo nos resguardábamos de la aburrida realidad que el mundo nos vendía.
Un traición se puede perdonar, ¿pero como perdonar lo que nunca se ha traicionado?
Ahora solo me queda el tiempo, el recuerdo y unos pocos cabellos que están atando el regalo de Pandora que en la invernal noche me dejaste buscar. suena irónico y extraño que igual que no logre encontrarla, tampoco supe la manera de encontrar la forma de quererte sin que me pudiera hacer llorar.
No se si algún día nos encontraremos, pienso que entre tu y yo nunca han existido las casualidades, y aun me gusta pensar que en ciertos momentos, vibran en nuestro corazón la voz rasgada del viejo poeta Andalusí que se busco la vida en los sótanos de mi ciudad natal.
Me acechan dudas, aunque yo acostumbro a llamarlas terrores, que de aquel cuya filosofía y fría lógica me intruian el día a día, sea ahora quien posea aquello por lo que yo he guerreado con versos y prosaicos poemas. quizás, de ser así, seria mejor para ti, pero no me quiero hacer a la idea de que sus palabras pudieran ser y serán mas fuertes que las mías, y asi, hallan sabido conmover el alma de mi diosa.
Ha pasado ya mucho tiempo, y aun hoy, que ya no llueve cada noche al marcar las 11, que solo desfogo mi rencor en las palabras que plasmo con el amor que en ello infundo, en las noches en vela, en la musa ausente... aun después de todo, puedo seguir afirmando que a pesar de haber obtenido, a mi parecer, tan poco de ti, eres la única persona que ha sabido conmover mi alma.
Reconozco que tu mejor virtud, era la usar tus besos como en los cuentos de sherezade y haberme hecho esperar el tiempo necesario, para volver a saborearlos mientras me hacias sentir como un pobre novato.
La única ventaja que veo a esta estúpida carta, es que posiblemente nunca la llegaras a leerla, y por lo tanto no podrás corregirmela como hacías.
Te echare de menos, hasta que encuentre otro alma como la tuya, o se cumpla la idea de que somos uno para el otro por siempre.
Ahora arrio velas rojas, y me alejo de Melodia, quien sabe si en un futuro tormentoso mi bandera volvera a dejarse ver.
te ama.
El Capitan Vorkaerthos. Alta mar, a nueve de febrero de 1728





domingo, 26 de mayo de 2013

Luz en plena noche.


Se tiro 2 meses encerrado en las lagrimas y los recuerdos, en los pensamientos que solo le hacia recordar una y mil veces que ella era la mujer de su vida, todo lo que veía le recordaba a ella, las canciones de la radio, la brisa de la mañana, el inmenso paisaje de media cama vacía y a pesar de que sus amigos le visitaban casi a diario, el no podía evitar tumbarse en el sofá hasta las tantas, y dejar que sus ojos se cerraran de cansancio mientras su rostro, se ponía moreno de luz de teletienda.

Llevaba una vida lastimera, pasando del duelo a la autocompasión, y aunque los mensajes de animo de su madre le subían la moral de vez en cuando, no paraba de pensar en dejarse morir para que todo acabara. 

Los días se le hacia eternos, hasta que en uno de ellos, un Ángel del pasado, le decidio hacer una visita; Una de las muchas noches en las que intentaba dormir y dejar de pensar en ella, su móvil sonó y vibro... alargo el brazo hacia la mesita de café que había frente al sofá, lo cogió, lo desbloqueo y se sorprendió de ver el aviso de mensaje del whatsapp... :

Micah: Holaaa, que de tiempo no?
Tu: ola, si, mucho. que tal te va todo?

Se sorprendió al ver que aquella chica se hubiera acordado en ese momento de el, recordó que antes siempre solían salir todos juntos en grupo al Cole´s site, pero que desde que Ángel empezó con Minerva, Micah desapareció, y cada vez que intentaban localizarla siempre ponía alguna escusa para no quedar, hecho que le resultaba mas raro teniendo en cuenta que Minerva y Micah siempre fueron inseparables.

La respuesta no llegaba así que volvió a colocar el móvil en la mesita y pensó, seria para otra persona...pero volvió a vibrar y se sobresalto, no pensaba que realmente fuera para el así que una mezcla de curiosidad y necesidad de hablar con alguien se apodero de el lo suficiente para que volviera a alagar el brazo y leyera el mensaje:

Micah: muy bien niño, estaba estudiando con la radio puesta y ha sonado aquella canción que tanto te gustaba, la de Joe Purdy y me acordado de ti.

Una semi sonrisa se dibujo en su cara, le parecía increíble que después de tanto tiempo aun recordara la cara de idiota que se le quedo mientras escuchaba esa canción en el Cole´s site hacia ya 4 años, aquel mismo día fue cuando conoció a la "culpable" de la tristeza que se aferraba a el en los últimos días...:

Tu: jaja, es increíble que aun te acuerdes de aquel momento.

no tardo ni 10 segundos cuando llego la respuesta:

Micah: Como iba a olvidarlo, eres una buena persona, pero tienes la estúpida manía de esconder tu forma de ser, asi que para una vez que conseguí verla... como para olvidarla, te brillaba los ojos y sonreías. Eso solo se da una vez cada 100 años o así no? :P
Micah: Jaja

Aquello si que le hizo sonreír, le recordó los buenos tiempos, cuando todos se juntaban y reían juntos.
Tu: Jaja, no me di cuenta de aquello, solo estaba pendiente de la música.
Micah: De la música solo? ya...

un escalofrió recorrió su cuerpo, había pasado de la calma a la pena en un segundo, suspiro y se levantó del sofá, paso su mano sobre la cabeza y sollozo... no sabía que responder, en su cabeza aparecieron los recuerdos en blanco y negro de aquella noche, la noche... como el pelo caoba de Minerva brillaba hipnotizaste, como sus labios tersos mantenían la mueca sonriente de la música que, además de su pasión era su vida, sus manos delgadas, suaves y largas, mantenían un vaso de té helado...

Micah: Ya me entere de lo que os paso, por eso es por lo que quería hablar contigo.

En la garganta de Ángel un nudo se amarro y los ojos intentaban contener todo aquel sentimiento dentro, como si se avergonzara de expresar lo que aquellos recuerdos en este contexto le hacían sentir.

Tu: No me apetece mucho hablar del tema
Micah: No quiero hablar del tema, aquello se acabó, y ya está, pero se cómo eres, somos amigos desde el instituto y se de sobra cómo te sientes cuando te pasan estas cosas.

Los ojos de Ángel no pudieron aguantar más, se desbordaron de tristeza, solo imaginar su nombre y la echaba de menos, Luke, el cachorro de Alaska Malamute que Minerva le regalo por el ultimo aniversario apareció en el salón, lamio la mano que tenía Ángel ocupada con el teléfono, mientras con la otra se secaba las lágrimas, cogió el móvil y lo dejo de nuevo sobre la mesa, no quería seguir la conversación aunque en el fondo sabía que le vendría bien, miro a Luke y le dijo mientras acariciaba su cabeza: - Es extraño, que de todas las cosas de ella que tengo, tu eres la única que me hace sonreír.

Se levantó del sofá, se calzo y el móvil volvió a sonar, pero lo ignoro, cogió las llaves, la cartera, el tabaco, le puso el collar a Luke y salieron a la calle, necesitaba andar y poco le importaba que fueran las 4 de la madrugada.

Luke caminaba contento, en el fondo envidiaba la conciencia del animal, ser capaz de vivir sin más preocupación que la de alimentarse.

Llegaron al St.Michael Park y se sentó en un banco, soltó la correa de Luke y este salió corriendo, mientras escuchaba los ladridos contentos que se acercaban y se alejaban, saco el tabaco del bolsillo y leyó: "smoking kill". Ojala, pensó.

Encendió el cigarrillo y dejo escapar la primera calada entre sus labios, vio cómo se enturbiaba la visión de las luces de las farolas con el humo.

Cuando acabo con el cigarrillo, se dio cuenta que se le había pasado el mal cuerpo, llamo a Luke y volvió a casa por el mismo camino.

Mientras sus pasos lo dirigían a su hogar, sus ojos evitaban mirar a los alrededores con tal de no recibir un disparo furtivo de ningún recuerdo, quería olvidar todo lo pasado y a pesar de ello, la tienda de música Harmony, la esquina de la parroquia de St. Joseph y el camino hacia la antigua casa donde vivía Minerva en la Galian Town Street no dejaron de llamarlo a voces.

Por fin llego a casa, Luke corrió hacia el bebedero, y Ángel dejo la correo en la mesilla de la entrada, fue a la cocina y lleno un vaso de Ron, se volvió al salón encendió la televisión y comprobó que las noticias habían empezado. "¿cuánto he estado en el parque?" pensó, cogió el móvil para mirar la hora y vio el aviso de mensaje pendiente.

Micah: Mira, sé que no soy nadie para decirte esto, pero creo que cuando una persona buena pierde  algo así, no debería sentirse tan mal. El destino es caprichoso y a las mejores personas les corresponde las recompensas mas tardías, y aunque tú seas una de esas personas que no creen en el destino y que creen que las oportunidades solo se dan una vez en la vida, puedo atreverme a decirte que quizás haya alguien más en el mundo que haya deseado que esto te haya pasado.
Micah: No me mal intérpretes, no me refiero que deseara que te sintieras así de mal, solo deseaba tener la oportunidad de demostrarte que hay gente que esperaba tener una oportunidad para entrar en tu vida ;)

Sabía que era muy tarde, pero no podía quedarse con la duda...

Tu: quieres decir que buscabas estar en la posición en la que estaba ella?

Miro la parte superior de la pantalla con la esperanza de que el estado de "ult. hoy a las 4:30" cambiara por un "En línea", cuando de pronto le dio un vuelco al ver como ponía "escribiendo..." , paraba y cambiaba el estado a "en línea" y volvía a cambiar a "escribiendo.." no sabía qué respuesta habría, y no sabía si realmente quería una respuesta, pues si era un sí, no estaba preparado para tener ilusión por ello, y si era un no, aunque lo predecía, le haría un poco de daño molesto, cuando de pronto la respuesta llego...

Mery: Eso tendrás que averiguarlo tu ;) pero como pista te diré, que envidie el primer beso que os disteis en el Cole´s Site

Y entonces en su cabeza sonó de una canción...




Y volvió a sonreír... :)